Deportes Valencia

¡ESPAÑA ES LA CAÑA!

Valen Segoviano

Sábado, 2 de septiembre.

16.45 horas.

Segundo partido del  Eurobasket 2017 para la selección española. Enfrente, la República Checa, que venía de ganar a la anfitriona, Rumanía, por un claro 68 – 83.

España comenzaba el encuentro con Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro, Fernando San Emeterio y los hermanos Gasol – Marc y Pau.

A pesar de la diferencia de altura entre ambos equipos, el salto inicial lo ganaban los checos y marcaban en la primera jugada, pero tras un triple de Ricky Rubio en el que la selección se adelantaba (7 – 8) el equipo nacional se dedicó a mandar en el encuentro y a abrir una brecha, cada vez más grande, con el rival. Así, el primer cuarto acababa con un claro 14 – 33 a favor de España.

En el segundo cuarto, más de lo mismo. El equipo estaba muy seguro en defensa, capturando casi todos los rebotes ofensivos del equipo checo; y eso, sumado a la efectividad de un enorme Pau Gasol  en ataque, llevó a que se llegara a la mitad del encuentro con el resultado de 23 – 56.

En el tercer cuarto, y a pesar de una tímida reacción del rival, España seguía aumentando la diferencia en el marcador. El resultado al término del mismo era de 38 – 76 para España.

El último cuarto fue puro trámite. Scariolo aprovechó para probar cosas, y los nuestros se recreaban en cada jugada; aunque, eso sí, de nuevo renunciamos al último ataque para dejar el marcador final en un apabullante 56 – 93 (37 puntos de diferencia, ¡ahí es nada!).

Mañana, el equipo descansará a la espera de su choque contra Rumanía el lunes a las 19.30 horas.

¡España  es la caña!

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El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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