El Arte de Escribir Valencia

EL OFICIO Y LA INSPIRACIÓN

Pedro H. Pineda / EL ARTE DE ESCRIBIR

EL OFICIO Y LA INSPIRACIÓN
Para comentar este apartado del tema “El lenguaje, medio de comunicación”, he creído oportuno citar la opinión de dos de nuestros grandes escritores.
En un artículo firmado por César González Ruano, leemos, entre otras cosas, las siguientes:
“La inspiración y el oficio en el verdadero escritor vienen a ser la misma cosa, o estados tan complementarios que, desunidos, valen de poco. Por inspiración nos sentamos a escribir algo, que no será nada si no se sostiene en el oficio. Por oficio nos sentamos a escribir algo, que sin inspiración no será igualmente nada”.
“A mí personalmente no me disgusta escribir con tema, pero tampoco me desagrada ni complica empezar, por ejemplo, un artículo sin saber lo que va a salir. Todo sale, por oficio y por inspiración, por una especie de automatismo de las palabras, que engendran unas a otras; de las ideas, que acuden por sugerencia mágica”.
“… He repetido mil veces que la nostalgia, la voluptuosidad o el sufrimiento del recuerdo es el clima literario perfecto. Y he repetido también que el escritor es un animal rumiante: recoge un día las inspiraciones que encontrarán su forma en otro. En el escritor no cuenta demasiado ni el presente ni el futuro, tal vez porque, metafísicamente, sean dos tiempos absolutamente inexistentes. Sólo cuenta el pasado. El escritor opera con espectros. La literatura es el arte natural de acercar lo distante.”
“¿Cómo y cuándo escriben los demás? Me fío cada vez más del escritor que sinonimiza inspiración con costumbre. Aquello de que la inspiración es el trabajo diario, no es una frase, sino el tuétano de una verdad que explica todo o, por lo menos, mucho”.
“El talento es un oficio largo”.
Y Federico García Lorca, en su conferencia titulada “La imagen poética en don Luis de Góngora”, escribe:
“Dice el gran poeta francés Paul Valéry que el estado de inspiración para escribir un poema no es el estado conveniente para escribir un poema. Como creo en la inspiración que Dios envía, creo que Valéry va bien encaminado. El estado de inspiración es un estado de recogimiento, pero no de dinamismo creador. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique. No creo que ningún gran artista trabajo en estado de fiebre… Se vuelve de la inspiración como de un país extranjero. El poema es la narración del viaje. La inspiración da la imagen, pero no el vestido. Y para vestirla hay que observar ecuánimemente y sin apasionamiento peligroso la calidad y sonoridad de las palabras”.
¿Qué se puede añadir a las anteriores reflexiones de estos dos grandes escritores? Nada. Lo estropearíamos. A leerlas despacio y a ponerlas en práctica. Un abrazo, amigos.

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