Valencia

¡¡SUPERCOPA Y ALGO MÁS!!

Valen Segoviano

Agosto. Domingo. Diez de la noche. Buen día y buena hora para ver un partidito de fútbol. Ni más ni menos que la Supercopa de España. Ni más ni menos que entre el Barsa y el Madriz. Ni más ni menos que por la tele, desde la comodidad del sofá de tu casa. Ni más ni menos que en abierto, sin tener que pagar un duro.

La cosa pintaba así de bien, y así de bien continuó hasta que en una jugada de ataque del Madriz, Piqué – “Geri”, el de “la Shaki” -, despejó un centro madrizdista a la red de Ter Stegen, marcando el 0-1 para su eterno rival.

La afición madrizdista no podía creérselo. Ni en el mejor capítulo de Juego de Tronos podía pasar algo así: marcar al enemigo en su casa y encima gracias al delicuente más buscado por tierras blancas – el de las redes sociales, el del “periscope”, el que no se calla ni debajo del agua.

Jajajajaja – debieron pensar los aficionados del Madriz al contemplar la delicadeza con la que el central del Barsa mandaba el balón al fondo de su portería, y la carita que se le quedaba después sentado en el área y probablemente pensando en cómo la había liado y – sobre todo –la cantidad de memes que iban a empezar a circular por las redes gracias a su desgraciada jugadita.

Sin embargo, la cosa no había hecho más que empezar. Aún quedaba mucho por ver. Como por ejemplo el piscinazo de Suárez ante Keylor Navas que, sin tocar al delantero uruguayo, hizo que éste cayera rodando como si le hubieran dado con un bate de béisbol en los dos tobillos a la vez: Óscar al mejor actor a Suárez y colleja al árbitro del encuentro, sobre todo porque debió ser el único que no vio el doble carpado invertido con tirabuzón con el que Lucho deleitó a la parroquia blaugrana y que sancionó la acción con un penalti que nunca debió ser.

El Barsa empataba un encuentro que por otra parte no debía ir perdiendo si no hubiese sido por la acción de Piqué (“jajajaja” otra vez… El mero recuerdo de la carita y de los memes me hacen pensar si en el fondo no habrá algo en “el ambiente” que rige nuestros destinos… ¿el karma?).

La sensación era extraña para todos aquellos que veíamos el encuentro desde la distancia de meros aficionados al fútbol, que no somos seguidores ni de uno ni de otro equipo, porque hubo un momento en que no supimos cuál de los dos queríamos que perdiera.

Todo seguía igual hasta la segunda parte. En un visto y no visto la cosa iba a cambiar. Podríamos resumirlo así: Cristiano entra al campo – Cristiano marca un gol que no sube al marcador porque, a pesar de que los objetivos comentaristas del partido lo han visto más que valido, la tele se encarga de demostrar que el jugador está en fuera de juego (malditas nuevas tecnologías que se están cargando el deporte rey – pensaría más de un merengón) – Cristiano vuelve a marcar, esta vez sí que sí – Cristiano lo celebra quitándose la camiseta y luciendo musculito, desafiando al rival y a su afición en su casa – Cristiano se lleva la amarilla – Cristiano disputa un balón en el área rival y cae – Cristiano se lleva otra amarilla por fingir un piscinazo (que no debió de convencer al árbitro como el de Suárez porque en lugar de premiarlo con otra falta máxima hizo que le sacará la roja y a la calle) – Cristiano se marcha del campo más enfadado que una mona y propinándole al colegiado un empujoncito que este recogió en su acta del partido y que ya veremos si no le pasa factura al jugador luso – Los comentaristas (ya he dicho que objetivos ellos) se echan encima del árbitro pidiendo responsabilidades por una jugada injusta (puede que sí o puede que no, pero de esas que suceden mil veces y en las que los árbitros se equivocan al 50/50 siempre dependiendo de a qué aficionado se lo preguntes), sin valorar para nada la anterior celebración de la megaestrella que le había supuesto la primera tarjeta y que, esa sí, se podía haber evitado él solito.

En fin, los ingredientes para un clásico estaban más que cocinados y presentados en la mesa. El partido era un Barsa – Madriz de los de siempre, con jugadas bonitas, con golazo, con polémica… pero faltaba lo mejor por llegar: el Barsa apretaba buscando por lo menos el empate pero en una pérdida junto al área madrizdista, iba a ser Lucas Vázquez el primero en llegar a un balón muerto que había quedado por allí y que nadie parecía tener ganas de recuperar. El jugador debió pensar que ya que había hecho el esfuerzo… pues que ¿por qué no seguir un poquito hacia adelante a ver si por una casualidad…? Y para adelante que tiró el chaval corriendo hacia el campo rival, provocando un uno contra dos que no debió convencer ni siquiera a sus compañeros, que se quedaron clavaditos en su propio campo a excepción –y ahora viene lo bueno – de otro que, como él, hacía poco que había saltado al campo.

Mientras los dos defensas se afanaban por cubrir a Vázquez, por su izquierda apareció Marco Asensio que sin parar de correr, con esa fe que sólo tienen las estrellas que aún no han triunfado, acompañaba la jugada y superaba a su marcador, ofreciéndose.

Lo siguiente estaba cantado: pase medido, colocación y golazo por toda la escuadra de un chaval que está llamado a hacer grandes cosas en el fútbol.

1-3 y nada que discutir después de esto último.

Merecida victoria del Madriz y sensación de que algo tienen que cambiar en Can Barsa para recuperar la magia.

Reflexión: ¿Echarán de menos a Neymar? ¿Podrán encontrarle sustituto? ¿Querrá alguien vender a precio de saldo a sus estrellas ahora que saben que hay dinero en la saca? ¿Tendrán que gastarse ese dinero? ¿Habrá llegado a la escena futbolística alguien más grande para pisar a los grandes? ¿Fichará a alguien por fin el Valencia CF? ¿Habrá vida en Marte? ¿Vencerán los Stark  a los Lannister en Juego de Tronos…?

Mejor dejar de escribir y esperar acontecimientos, que se me va la cabeza…

 

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