Con-ciencia Valencia

¡Ay, cómo pica!

Nuria Hernández Sáez

¡Ay, cómo pica!
Verano…. época de la visita de nuestras amigas las tortugas marinas (como ya comenté) y tiempo de que las farmacias se hagan de oro con sus productos estrella de la temporada para combatir al enemigo común: pomada, repelente, colonias anti mosquitos y demás.
“¡Ay, cómo pica!” es el pensamiento común estos meses. Vas por la calle, en el metro o te sientas a tomar algo en algún sitio y sin fijarte demasiado ves que no hay nadie que se libre de tener un enorme picotazo de mosquito en piernas, pies, brazos, e incluso en otros sitios un poco más raros… La mayoría de veces no vemos al enemigo que nos está picando…me pregunto si deberíamos conocer un poco mejor a estos animales que tanto nos molestan.
Los mosquitos son insectos con un único par de alas membranosas; las alas posteriores están reducidas a unas diminutas estructuras con forma de alfileres denominadas balancines o halterios, que ayudan a mantener su estabilidad durante el vuelo. El cuerpo de estos pequeños y delicados bichos está recubierto de escamas que pueden ser de colores blancos, grises, pardos y negros, incluso preciosos colores brillantes, pero para ver a estos mosquitos tendrás que irte a zonas tropicales. Estos bichejos pueden alcanzar hasta los 2cm siendo la mayoría de unos pocos milímetros. Poseen muy buen sentido del olfato, ven el infrarrojo y están preparados para detectar numerosos factores químicos corporales.
En cuanto a su forma de vida, su actividad es predominantemente nocturna. Su ciclo vital dura unas 3 semanas, pero algunas especies pueden pasar de huevo a adulto en tan solo 4 días, sin embargo, los adultos no suelen sobrevivir mucho más de una semana. Los mosquitos ponen los huevos en grupos de 30 a 300 ¡uno a uno! ¿Qué tostón no? Las larvas son acuáticas, por lo tanto, cualquier extensión donde pueda quedar agua retenida, es un sitio idóneo para su desarrollo (pantanos, un cubo de agua, e incluso en la curiosa forma en jarra de ciertas plantas carnívoras…)menos mal que no es una planta habitual en nuestra vida, ¿eh? Así que si tienes al aire libre algún cuenco lleno de agua para que puedan beber y refrescarse los pajaritos, perros, gatos etc. ¡no te olvides de cambiarlo! Y si es cada día, ¡mejor que mejor!
Quizás te estarás preguntando cómo los mosquitos detectan a su presa… pues por el olor de nuestra piel y el dióxido de carbono que desprendemos al respirar. Somos más atractivos aún, si sudamos mucho, así que ya sabes, si haces ejercicio, en seguida ¡a refrescarse! Otros factores que también influyen son la temperatura corporal, que la detectan mediante sus ojos compuestos que pueden ver el infrarrojo, el perfume que utilizamos… por tanto, el conjunto de todos estos factores hace que ataquen en el momento y lugar adecuado.
¿Sabías que las que pican solo son las hembras? Ellas tienen unas mandíbulas en forma de agujas para perforar la piel de su víctima y una larga y fina probóscide (prolongación alargada y tubular) dirigida hacia delante que la utilizan para chupar sangre, por ello se dice que son hematófagas, atacando tanto al hombre como a animales domésticos. ¿Y por qué lo hacen? Pues porque necesitan las proteínas que contiene la sangre para que los huevos se puedan desarrollar adecuadamente.
Tras succionar su preciado tesoro rojo, inyectan una especie de veneno con una proteína anticoagulante que les permite absorber la sangre sin que se coagule ni se bloquee la herida. Entonces esta proteína junto con la herida que nos ha causado la picadura, activan las defensas de nuestro sistema inmune y produce una pequeña reacción alérgica que causa la habitual inflamación característica en nuestra piel, que puede ser más o menos exagerada según lo vulnerable que sea la persona y las sustancias que haya introducido el mosquito.
Los machos, en cambio, no se alimentan de sangre, sino que se alimentan de néctar, fluidos vegetales y ligamaza, que es como una sustancia pegajosa y viscosa rica en carbohidratos secretada por las plantas. Pero ojo, ¡que las hembras también se pueden alimentar de fluidos vegetales y néctar!
No hace falta decir que debemos tener cuidado con los mosquitos en determinadas zonas del planeta, ya que son vectores frecuentes de enfermedades infecciosas y algunas bastante peligrosas como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla… Desgraciadamente, cada año mueren millones de personas debido a sus picaduras.
Una vez conocemos a estos molestos seres, podemos emplear algunos remedios para combatirlos. Lo más sensato sería evitar las áreas donde haya una gran concentración de estos bichos, pero si no podemos, las soluciones más eficaces son los repelentes químicos que actúan como una barrera cutánea simplemente porque el olor que desprenden no les gusta a los mosquitos. Muchos repelentes son constituidos con los compuestos DEET ( N,N-dietil-3-metilbenzamida) y IR3535 (etil butilacetilaminopropionato) pero ojo, el repelente no los mata sino que como bien indica su nombre, los repele. Y bueno, siempre tenemos que tener en cuenta lo típico de “manténgase fuera del alcance de los niños” y cuando ya estemos en casa lavarnos la piel tratada con agua y jabón.
También podríamos considerar como repelentes a los aceites esenciales que producen ciertas plantas para evitar que los insectos las dañen y sobretodo las plantas aromáticas que desprenden un aroma fuerte y que pueden servirnos para proteger nuestros hogares y disfrutar en la terracita o en el jardín con los amigos. Algunos ejemplos son: albahaca, lavanda, menta, romero, salvia, eucalipto…
Pero en este caso la planta estrella es: la citronella. La hierba limón o citronella es una planta con muchas propiedades terapéuticas, pero destaca debido a su uso como repelente efectivo de mosquitos y otros insectos. Su intensa y penetrante fragancia cítrica es bastante desagradable para los mosquitos y además puede camuflar otros olores que sí les sean agradables y los puedan atraer. Se puede encontrar en inciensos, ambientadores, velas y colonias, geles y por supuesto en repelentes de mosquitos. También podrías plantar citronella y así ahuyentar mejor a los mosquitos, eso sí… ¡cuídala bien! Plántala en un lugar soleado, sin demasiada humedad y con tierra fértil para que crezca sana y fuerte.
Sin embargo, los repelentes no siempre funcionan. He de decir que los mosquitos son unos insectos que evolucionan muy rápido y quizás por eso se estén volviendo resistentes a los repelentes que se comercializan hoy en día. Conforme vayamos conociendo mejor cómo detectan los mosquitos los repelentes y los cambios genéticos que se producen en el genoma de una misma especie que los hace inmunes al repelente, podremos encontrar mejores medidas para resolver el problema de su insensibilidad al químico.
A mí el remedio natural que más me gusta son: ¡las salamanquesas! Ya que el alimento principal de la mayoría de reptiles pequeños son los insectos, entonces cuando veas a estos dragones por tu terraza o en el interior de tu chalet, casa… no te asustes, (si fueran los de la Targaryen, de la saga “Juego de Tronos” pues sí…), porque los reales no van a echarte fuego, ni se van a posar en tu cara al dormir, al contrario, te protegerán de los insectos, así que en vez de matarlas o echarlas de casa, diles: “bienvenida amiga”. Aunque entiendo que no a todos les resulte fácil hacerlo.
Y si tienes la mala suerte de que te pica algún mosquito, existen muchos remedios para aliviar el picor y desinfectar la picadura. Los calmantes suelen contener amoniaco que actúa modificando el pH y neutraliza la toxina introducida por el insecto. Además, también puedes aplicar hielo, agentes antiinflamatorios, pomada con corticoides, alcohol, pasta de dientes, aloe vera…
Aunque, pensándolo bien… este año no se escucha demasiado el típico zumbido de mosquito… ¿no crees que quizás lo que más está picando a la población no son los mosquitos sino otro insecto? Podrían ser las moscas negras que también son chiquitinas y no logramos ver. Como buen insecto hematófago, también son las hembras las que pican, pero al contrario que los mosquitos, éstas no utilizan un aguijón para atormentarnos sino un aparato bucal cortador-chupador que rasga la piel y por ello nos produce esas heridas dolorosas con un punto central sangrante y una inflamación bastante considerable y alarmante que no son como las típicas de los mosquitos a las que estábamos más acostumbrados. Éstas tienen actividad durante todo el día entonces te pueden picar a cualquier hora.
Toma con-ciencia, y si notas que te ha picado algo, incluso a primeras horas de la tarde, comprueba si has escuchado zumbido típico de mosquito… o no.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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