Matemáticas para todos Valencia

EL REY LEÓN DE LOS TRIÁNGULOS

EL REY LEÓN DE LOS TRIÁNGULOS

EL VIEJO PROFESOR

Primero resolvemos los deberes de la entrada anterior:
– ¿Cuánto mide cada uno de los ángulos de un triángulo equilátero?

Como los tres ángulos son iguales: 180:3=60º

– Si el ángulo desigual de un triángulo isósceles mide 40º, ¿cuánto mide cada uno de los otros dos ángulos iguales?

180-40= 140º, que es lo que miden entre los dos ángulos iguales. Luego cada uno mide 140:2= 70º

– Si dos ángulos de un triángulo escaleno miden 40º y 60º, ¿cuánto mide el tercer ángulo?

40+60= 100; 180-100= 80º, que es lo que mide el tercer ángulo.

Y vamos al nuevo tema. ¿Quién es el Rey León de los triángulos? Aquí lo tienes:

Ya lo has reconocido, ¿verdad? Sí. Es el triángulo rectángulo. Como se ha dicho, “el Rey León de los triángulos”. Poco a poco te irás dando cuenta de por qué le he adjudicado este pomposo título. Ahora demos unos sencillos datos de nuestro amigo.

– Tiene un ángulo recto
– Los lados que forman el ángulo recto se llaman CATETOS
– El lado opuesto al ángulo recto se denomina HIPOTENUSA
Cuando estaba en activo, solía continuar este tema con la siguiente frase:
– “Y ahora, chicos, vamos a explicar el Teorema de PINTAGORRAS
Ya os podéis imaginar la hilaridad que provocaba en mis chicos la frasecita. Y es que yo quería desdramatizar lo que se nos venía encima para, por lo menos, entrar en la explicación con unas sonrisas. ¿Te imaginas quién fue PINTAGORRAS? Te lo explicaré en la próxima entrada.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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