Valencia

LOS BENEFICIOS DEL AJEDREZ EN NUESTROS HIJOS

Nando Pilgrim

@nandopilgrim

Siempre me ha gustado el mundo del ajedrez como aficionado, y eso me ha permitido disfrutar de un juego apasionante y de poder conocer gente magnífica al mismo tiempo.


El ajedrez puede parecer a simple vista un pasatiempo aburrido y tedioso, sin embargo, nos puede resultar muy útil a la hora de educar a nuestros hijos.
Con él pueden llegar a aprender pautas de comportamiento que no asimilan en otros deportes.
Empezaremos por el respeto al rival. En una partida de ajedrez lo primero que aprende el niño es a darle la mano al contrario, mostrándole su buena educación, y al finalizar la partida lo mismo, sea cual sea el resultado. Eso implica que desde temprana edad el joven jugador sepa que tiene que respetar a su rival manteniendo unas formas y aprendiendo, además, a guardar silencio durante la partida. En los más pequeños eso puede parecer más difícil de controlar pero aprenden rápido cual es la manera correcta de comportarse durante el juego.
Del mismo modo pueden llegar a adquirir grandes dosis de paciencia, pues el jugar rápidamente les hace cometer fallos que se transforman en la pérdida de piezas y por consiguiente, de la partida a corto plazo. Aprenden que es mejor pararse a pensar qué movimiento es el más adecuado para realizar antes de mover una pieza impulsivamente. Eso les ayuda después en la toma de decisiones en la vida cotidiana, ya que aprenden a evaluar qué consecuencias pueden acarrear sus actos.
Otra cosa ligada a la anterior es asumir los propios errores sin poder echarle la culpa gratuitamente a los demás. ¿Quién no ha escuchado a algún niño después de un partido de fútbol decir “es que el portero no para una, es que el delantero no marca ningún gol, es que el árbitro no sabe pitar” y etc.?
Digo fútbol como podría decir cualquier otro deporte colectivo, sólo que este es el que más afición tiene entre los niños y el que más cantidad de licencias federativas posee en cualquier rango de edad.
En el ajedrez cada jugador asume sus errores. Ha evaluado la situación, ha tomado una determinación y luego ha movido una pieza. Y puede que se haya equivocado, pero sabe que toda la responsabilidad es suya, y eso, aunque no lo parezca, es un avance muy grande en el crecimiento personal de cada persona.
De la misma manera se aprende a desarrollar estrategias, a prevenir los movimientos del rival, a buscar un “plan B” o incluso “C”…
Por no hablar de los beneficios del desarrollo de las capacidades cerebrales (memoria, creatividad…) que aporta practicar un deporte como el ajedrez desde edades tempranas, pero para explicar eso de una manera más profesional hay mucho material fácil de encontrar en las redes 😉

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