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Desastre en la Calderona: ya son 1.200 hectáreas arrasadas

Incendio Gátova/Bombers

El fuego continúa su avance sin control a pesar del esfuerzo denodado de más de 600 personas y ya 25 medios aéreos

Manuel Huerta.- Un auténtico desastre. El incendio en la Sierra Calderona desola a miles de valencianos que observan con fustración como hora tras hora, el avance de las llamas es imparable, a pesar del trabajo de más de 600 personas y de 25 medios aéreos que luchan hasta la extenuación contra un fuego que deja un paisaje marciano, con cerca de 1.200 hectáreas arrasadas, según informan fuentes de los bomberos esta mañana.

El incendio iniciado en la tarde del miércoles en Gátova, avanzaba anoche hacia el sur, dentro ya del corazón de la Calderona, alcanzando también el término castellonense de Altura, mientras que a cola del incendio se mantenía un frente muy vivo en las proximidades de Soneja y Segorbe, muy cerca de la autovía Mudéjar.

Al parecer provocado por una tormenta seca y un rayo latente, el siniestro medio ambiental obligó ayer tarde a desalojar una granja de Soneja, mientras otras instalaciones agrarias de éstas  localidades se encuentran amenazadas si continúa el avance de las llamas.

Unos días antes del inicio del fuego hubo tormentas secas con aparato eléctrico en esta zona de la comarca del Alto Palancia, tal y como explicó el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues. El efecto de un rayo latente puede ser dilatado varios días, por lo que las altas temperaturas, unidas a las rachas de hasta 50 kilómetros registradas en la zona avivaran el punto de ignición en un árbol alcanzado por un rayo. Para poder confirmar la causa, los investigadores de la Guardia Civil y Medio Ambiente están en contacto con la Agencia Estatal de Meteorología, que dispone de sistemas para medir con alta precisión los puntos donde se producen rayos durante las tormentas.

A primera hora de la mañana de ayer y pese a que seguía sin perimetrar, daba la sensación de ser un incendio estabilizado, pero a última hora de la tarde de ayer mostraba su peor cara.  La situación había cambiado y el fuego avanzaba hacia Soneja, creando cierta alarma entre los vecinos que visualizaban las llamas a escasos metros de su pueblo y de la A-23.

Más hidroaviones

Sobre las ocho de la tarde, uno de los dos focos, el de la partida Cabrera avanzaba sin control hacia Soneja. Varios trabajadores de una fábrica de fibras de coco, los empleados de los Viveros del Mas de Valero y los propietarios de varias granjas de pollos y una de conejos fueron desalojados por prevención sobre las 16.00 horas. Anoche, el fuego estaba en la zona de los Altos de Perita, totalmente descontrolado, en el término municipal de Segorbe. En la zona hay unos 15 chalés diseminados que habían sido desalojado por precaución.

Aún así, el diputado Luis Rubio, así como el director general de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, José María Ángel, se mostraban esperanzados en que el viento jugase a su favor en este frente. Así las cosas, explicaron, las dos horas siguientes «serán definitivas para controlar el incendio o que se complique».

Ángel destacó que «el primer objetivo era salvar personas y bienes y luego la gran responsabilidad de salvar el gran parque natural de la Calderona y eso están haciendo todos los medios y efectivos que están luchando contra el inconveniente mayor que puede tener el fuego que es el viento».

Desde el Puesto de Mando Avanzado el director del dispositivo de extinción, Fernando Kindelán, aseguraba que pese al efectivo trabajo combinado de medios terrestres y aéreos, «nos enfrentamos a una masa muy espesa», formada especialmente por matorral y pinar lo que dificultó los trabajos durante la jornada de ayer, reavivando puntos calientes debido a la variación e intensidad del viento.

Esta mañana de viernes, el Gobierno ha enviado a la zona dos grandes hidroaviones de distintas bases, con gran capacidad de carga de agua.

Asimismo, lo escarpado del terreno y la falta de accesos al lugar en el que se encontraban las llamas estaría dificultando también la extinción. Por momentos, la columna de humo en forma de pirocúmulo tomaba el aspecto de una nube de tormenta con corrientes de aire que autoalimentaban las llamas y que era visible a más de 50 kilómetros de distancia. A media tarde, las cenizas llegaban a las calles de Almenara.

Preocupación en Soneja

Por su parte, los vecinos de Soneja mostraban a última hora su temor de que volviera a pasar lo que vivieron años atrás ya que desde la carretera del pueblo el fuego se veía muy cercano. Además, se trata de una zona muy castigada por los incendios, donde existe «memoria» de desastres anteriores.

Hace dos años se produjo un incendio en la misma zona y en 2012 el siniestro forestal de  Andilla obligó a desalojar esta población, de algo más de 400 habitantes. Parte del área arrasada por las llamas fue afectada por los grandes incendios de 1994 y que se caracteriza por acumular una tupida vegetación compuesta por millones de pinos, sin apenas desarrollo, surgidos de la regeneración natural post-incendio en los que no se ha intervenido nunca. Sin embargo, las poses de los políticos -los de ahora y los de antes-, demuestran el vacío de ideas para minorizar este tipo de tragedias medio ambientales.

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