Opinión

¿Podemos o no podemos?

Pedro H. Pineda

Te voy a contar, querido amigo, una anécdota real ocurrida en mi juventud. A mi pueblo llegó destinado un médico que, a grandes rasgos, te describo. Era un hombre bastante alto, robusto, de aspecto bonachón, campechano, que, sin embargo, tenía una señora que era el negativo del doctor: era de poca estatura, más bien delgadita, carácter un tanto hosco. Vamos, “la noche y el día”, que diría un castizo.

Con estas cualidades a este doctor le costó muy poco hacerse con el cariño de sus pacientes, del pueblo entero. Además, era un buen profesional. ¡Qué más se le podía pedir!

Muy dado a la charla con todo el mundo, este doctor tenía su arsenal de teorías acerca de toda serie de situaciones. Y la que te cuento a continuación tuve la suerte de oírsela en directo. Uno de los presentes en una de aquellas charlas, que tenía un aspecto físico parecido al del médico y cuya señora también era parecida físicamente a la esposa del doctor, le lanzó la siguiente pregunta, entre el regocijo de los presentes.

¿Doctor, usted sabe por qué mi mujer siempre me está pegando? Yo la quiero mucho, pero ella, dale que dale, intentando hacerme daño. Es una continua pelea. Y yo, que además creo que “ella no tiene ni media torta”, me hago el tonto y procuro pasar el trago como puedo. ¿Usted cree que está enferma?

El doctor sacó de su cartuchera de anécdotas, una que no podía ser más real: la suya propia.

Mira, amigo, ¿no has observado que algunas veces llevo la cara llena de arañazos? Pues se trata de que mi señora siempre está tratando de vencerme. Lo está repitiendo casi a diario. ¿Y sabes por qué? Porque son conscientes de que estamos por encima de ellas, en el plano físico, pero, sin embargo, no dejan de intentar el comprobar si nos pueden vencer alguna vez. Y, una de dos, o aguantas o le arreas. El doctor era así de gráfico y de brutote, lo que, a veces, contrastaba con su bondad natural. Hoy día, seguro que su respuesta hubiera sido más acorde a los tiempos… En definitiva, que como saben que “no nos pueden, siempre lo están intentado”.

Viene esto a cuento, querido amigo, a raíz de las actuaciones de un partido político de nuestro arco parlamentario: Podemos. Lo primero que me choca es su nombre: Podemos. Y digo yo, ¿podemos qué?

¿Han presentado ante la sociedad su plan de gobierno? Hasta ahora, que un servidor haya comprobado, se han limitado a poner verde al partido que gobierna y a intentar derrocarlo por todos lo medios habidos y por haber. Su comportamiento, en las “mini mociones de censura” que han iniciado, patentizan que lo único que pretenden con las mismas es llamar la atención, hacer ruido, llegar a las descalificaciones más peregrinas que uno pueda imaginar. Vamos, como la señora del doctor y de aquel paciente, dando saltitos con las manos abiertas para ver si pueden arañar la cara de su marido.

Señores, ¿podemos o no podemos?

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