Opinión

No apto para fanáticos irracionales

Antonio Gil-Terrón 

Imagínense a mil periodistas en formación, y que de los mil va y resulta que uno es pederasta. El 1 por mil. A nadie, a no ser que sienta un especial odio por ese colectivo, se le ocurre insinuar que el periodismo es un nido de pederastas. ¿O no?

Pues bien, en la Iglesia Católica se han investigado 3.000 casos de abusos durante la última década. De esos 3.000 casos, sólo en un 20% han existido indicios que permitieran abrir un proceso penal o administrativo. Por hacerlo corto, 300 casos en nueve años y en todo el mundo. 300 casos en un colectivo de más de 400.000 sacerdotes católicos. Es decir, que de cada mil sacerdotes católicos habría 0,75 de cura pedófilo. Vamos que no llega ni a 1 por cada mil. Sin embargo la imagen que se da en los medios de comunicación y las redes sociales es que la Iglesia Católica es un nido de pedófilos.

Por otra parte, oyendo y leyendo las sesgadas noticias de los medios de informativos, parece que la pederastia es algo exclusivo de la Iglesia Católica, cuando lo cierto es que solo en Gran Bretaña existen 30.000 personas están incluidas en el registro de pederastas, y no son precisamente curas católicos. En este orden de cosas, la organización internacional “SAVE THE CHILDREN” da a conocer que hay 35.000 ESPAÑOLES QUE VIAJAN CADA AÑO A DESTINOS DE TURISMO SEXUAL CON MENORES, A PAÍSES COMO CUBA QUE POR RAZONES OBVIAS POCO TIENE QUE VER CON LA IGLESIA Y LOS CURAS, Y SÍ MUCHO CON EL “PARAÍSO DEL PROLETARIADO”.

En Alemania, desde 1995, se han denunciado 210.000 casos de abusos sexuales. De ellos, solo 94 denuncias afectan a personas o instituciones de la Iglesia Católica. Es decir, tan solo el 0,447% de cada mil casos. Nadie saca estadísticas de las profesiones o filiaciones de los 999,553 restantes.

En Buenos Aires entre 1989 y 1992, de los 138 casos de pederastia denunciados, el 42,5 % de los abusadores fueron los propios padres biológicos de las víctimas. En segundo lugar del ranking, aparecen los familiares cercanos (tíos, abuelos, hermanos, primos, etcétera) representando el 23,7 %. El tercer lugar corresponde a los conocidos, no familiares, con el 17,5 %. Por último, los padrastros, responsables de estos hechos representaron el 13,8 % de los casos.

Esto es lo que hay, pero curiosamente, si introducimos el término “pederastia” en la casilla de búsqueda de Google, el 100% de los resultados en la primera página, se refieren a casos exclusivamente relacionados con la Iglesia Católica.

Estos datos de Google, deberían llevar a preguntarse si es qué solo se producen casos de pederastia en la Iglesia Católica. Y si no es así, como resulta evidente, la siguiente pregunta sería por qué prácticamente sólo son noticia los casos de pederastia en ella.

Lo que queda claro es que dicha actitud no se corresponde con una sincera preocupación por la lucha contra la pederastia, sino que más bien parece obedecer a bastardas consignas que poco tienen que ver con la ética y objetividad que se presume a aquellos que tienen la importante labor de informar a la sociedad.

De hecho, solo parece que se resalte la adscripción de los pederastas en el caso de los sacerdotes católicos. No hemos encontrado ninguna noticia en la que se cuantifique a los miles y miles de pedófilos que son detenidos en el mundo, en base a su profesión, ideología política, sus descreencias religiosas, su clase social, gustos gastronómicos, o su signo del zodíaco. Claro, a excepción hecha de los curas católicos. ¿Por qué?

Si el mayor número de casos de abusos de menores, se produce en los propios hogares familiares, ¿por qué no se presume que todos los hogares son centros de pederastia?

Pues no se supone ni publicita, por la simple razón de que es falso. Sin embargo, contra la Iglesia Católica todo vale, por aquello de: “pégale al mono que es de goma”, aunque su incidencia en el tema de la pedofilia sea menos que anecdótico, cuando se compara con el que se produce dentro de las familias, o con las cifras globales de casos en el Mundo.

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