Opinión

Hablemos del Islam

Vicente Torres

Algunas personas, cuya autoridad en el campo es cuanto menos dudosa, que el Islam es una religión pacífica y que los terroristas que se amparan en esta religión la interpretan mal.

Sin embargo, hay un punto de partida que contradice este aserto. En el Islam, Dios está por encima del bien y el mal. No es que le guste el bien y aborrezca el mal, sino que lo que le gusta a él es el bien. Esta es una lógica perversa que indica que esta religión fue ideada con el único fin de dominar a las gentes, cuantas más mejor.

Para profesar esta religión no hay más camino que el fanatismo, que lleva inevitablemente a toda suerte de desmanes.

La racionalidad, en cambio, conduce a cuestionarlo todo, lo que, a fin de cuentas, es el único modo de acceder a la verdad. Hay una costumbre perniciosa que consiste en que cuando se etiqueta a algo como religión ya se le abren todas las puertas, actitud que resulta muy peligrosa.

Todas las religiones han sido ideadas por seres humanos y si alguien alega que le ha sido revelada directamente por Dios hay que exigirle que lo demuestre. Partiendo de esta base, todas las religiones deberían ser analizadas y aquéllas cuya orientación se compruebe que no está dirigida a conseguir la mejora de sus seguidores en particular o de la humanidad en general no deberían ser autorizadas.

Como mínimo, hoy en día, si resulta dificultoso prohibir una o más religiones, al menos habría que catalogarlas como peligrosas y difundir un listado en la que constaran todas ellas, junto con los motivos por los que figuran en él.

Hay religiones, además, que dificultan o imposibilitan el progreso material y espiritual de los pueblos y de las personas, y esto además en los países civilizados debería ser considerado como delito.

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2 Comments

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  • Estimado señor.

    Le sigo habitualmente y quiero felicitarle por sus certeros artículos. Pero en esta ocasión, quiero expresarle humildemente que estamos en una guerra, una guerra de civilizaciones.
    Porque el problema del Islam es que es simplemente una mentira, no una religión. Una mentira añeja, adoctrinada durante muchos años a un pueblo, al principio, analfabeto y luego sometido.
    Hasán Ruhaní, el actual presidente de Irán, recientemente reelegido, es el gran problema de futuro, de progreso y de Occidente. Un clérigo de sonrisa beatífica, que ha presidido Irán durante los últimos cuatro años, periodo de grandes violaciones a los derechos humanos, matanzas respaldadas por Irán en Siria, con toma de rehenes estadounidenses y de otras nacionalidades y un creciente apoyo de Teherán a grupos terroristas operativos más allá de sus fronteras. Sin embargo, lo verán descrito como “moderado” en numerosos medios de comunicación. Es el sinsentido del buenismo y la mojigatería instalas en nuestras sociedades de progreso. (Ver también artículo señor Arias en este mismo periódico “Los mejores 30 años”)
    Pero peor todavía. NADIE DEL MUNDO CIVILIZADO HACE NADA CONTRA Ruhaní CUANDO HACE ESTAS DECLARACIONES PÚBLICAS: “Decir ‘¡Muerte a América!’ es fácil. Tenemos que decir ‘¡Muerte a América!’ mediante la acción”.
    Desde la revolución islámica de 1979, Irán ha tenido dos líderes supremos. El primero fue Ruholá Jomeini, un carismático clérigo con el feroz aspecto de un profeta bíblico. La Administración Carter y los grandes medios de comunicación también lo tomaron al principio por un moderado. Cualquiera que se hubiese molestado en leer lo que había escrito desde la década de 1940 habría sabido que se consideraba a sí mismo un yihadista que creía que el islam debía “conquistar el mundo entero”.
    Tras la muerte del ayatolá Jomeini, en 1989, Alí Jamenei, que había sido presidente, fue nombrado líder supremo por la Asamblea de Expertos, entidad cuyos miembros también son seleccionados por el Consejo de Guardianes. Debería quedar claro que las elecciones de Irán no son abiertas, libres ni limpias, incluso cuando no están descaradamente amañadas como en 2009.
    Los periodistas y diplomáticos que defienden la moderación de Ruhaní suelen decir que está ansioso por mejorar las relaciones económicas con Occidente. Eso es cierto, pero su objetivo es, de forma transparente, fortalecer la economía de Irán, condición necesaria para construir un Ejército más poderoso. No es mera coincidencia que el presupuesto de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y el programa de desarrollo de misiles haya aumentado un 24% este año.
    Irán ya controla el Líbano mediante Hezbolá; influye poderosamente en el Gobierno iraquí, apoya a los rebeldes huzis en el Yemen y ha enviado a Siria a sus propias fuerzas –así como las de Hezbolá– a defender a Bashar Asad, su leal y letal cliente. Irán y Hezbolá también están penetrando cada vez más en América Latina.
    Insisto, es una guerra, nueva, no convencional ni nuclear, en la que va a ser muy difícil defender a los ciudadanos libres. Difícil sin no se toman medidas drásticas, como las que un juez no dejó tomar a Trump cuando quiso prohibir la entrada a personas de esos países del bloque islamista.
    Atentamente,

  • Todas, toditas todas las religiones son una construcción humana. Tuvo el cristianismo la suerte de topar con un Constantino que hizo lo que hizo por lo que lo hizo. Cuando Roma era la USA de su tiempo.

    Don Mahomet dio instrucciones muy concretas y prohíbe el aggiornamiento que hizo el cristianismo con Lutero, Erasmo o Calvino y hace poco más de cincuenta años el catolicismo con ‘il Papetto Juan XIII’ (con todas las reticencias).

    Por lo cual la morisma sigue en el sitio donde estuvo, mental y moralmente(?), desde siempre, solo que con AK47, explosivos modernos y teléfonos móviles.

    Mirlopica.