Opinión

Los diálogos de Timo y Teo: de pitos, flautas, tontos e himnos

Pedro Hermosilla

Viñeta de Luis García del Real

-Timo: Otra copa para el Barsa.

-Teo: Sí, pero esa debería contar menos puesto que la pitan.

-Timo: Algunos.

-Teo: Algunos una leche, al Rey últimamente le van a reventar los tímpanos y ve más estrellas en la grada (esteladas) que en la “Noche de las lágrimas de san Lorenzo”.

-Timo: Pues para eso le pagan, ¿no?

-Teo: No he revisado el contrato de trabajo de rey, nunca me lo han ofrecido, pero dudo que haya un apartado que diga que se debe aguantar con la sonrisa en los labios la mala educación y el cabestrismo de unos y de otros. En todo caso los pitos no son solamente al Rey, sino a himno; es decir, a todos, a ti, a mí, incluso a ellos mismos.

-Timo: A ellos mismos no, ellos no se sientes españoles. Y tienen todo el derecho a ello.

-Teo: Sí, si derecho tienen a sentirse catalanes, vascos, tiroleses o incluso cefalópodos u ornitorrincos. Pero nadie debería pitar un himno, sea el que sea. Y por supuesto aquí incluyo “Els Segadors” y el “Eusko abendaren ereserkia”.

-Timo: ¿Entonces tú, qué es lo que propones? ¿Suspender el partido? ¿Hacerlo a puerta cerrada siempre que la final la juegue un vasco o un catalán? ¿Echarlos de la competición por jaleosos?…dime.

-Teo: No sé, supongo que las soluciones imaginativas suelen ser las que mejor den la talla en estas ocasiones. Dado que el ser grosero o maleducado no debe tener consecuencias penales en un país normal y que la idiotez ya es una pena en sí misma; yo repetiría el himno una y otra vez hasta que se hartasen y en una de ellas se guarde como mínimo un respetuoso silencio. Ya no digo que lo coreen, sino que no ofendan: vencerlos por agotamiento sería una buena idea. O quizá desalojar el estadio después de la pitada, volver a llenarlo, repetir la Marcha Real, si lo pitan pues otra vez y así…como los niños chicos. A la larga ellos mismo buscarían la solución de quedarse fuera del estadio al que le moleste hasta que haya sonado, y reincorporarse cuando empiece el partido. Podría ser divertido, cabe la posibilidad de que el evento empezara a las 22 horas de un sábado y acabase el domingo al mediodía.

-Timo: Ahí está, Salomón. Espero que nadie te fiche nunca como asesor gubernamental.

-Teo: Para lo que hacen y lo que cobran, me basto y me sobro.

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