La matáfora (III).- La frase hecha

García Lorca habló un día de un gitano, llamándolo «moreno de verde luna». Fue. aquella una imagen feliz

Pedro H. Pineda / EL ARTE DE ESCRIBIR

La metáfora, como el papel moneda, se gasta con el uso, se deprecia y llega un momento en que es preciso «retirarla de la circulación». El papel moneda desgastado se convierte en un papelucho despreciable; la metáfora archiusada se transforma en tópico, en lugar común, en frase hecha.

Puede ser que un día, ya lejano en el tiempo, fueran expresiones acertadas, felices, los «talles de palmera», los «dientes de perlas, -la «nave del Estado», etc. Hoy, estas metáforas se han convertido en lugares comunes, en tópicos, en frases hechas.

El propio García Lorca habló un día de un gitano, llamándolo «moreno de verde luna». Fue. aquella una imagen feliz. Pero, desde entonces, surgieron tantas moreneces «de verdes lunas», entre los aprendices de la poesía, que ya resultaría un tópico insistir en esta metáfora «Iorquiana».

Hay, pues, que luchar contra las frases hechas, como se lucha en la
vida contra todo lo inútil; y, ante el tópico, sólo caben dos posturas:

o darle nueva vida o burlarse de él.

Alonso Schoekel, en su obra “La formación del estilo”, escribe:

«Lanza un buen escritor un enlace feliz de palabras, reluciente, nuevecito; la frase es aceptada y repetida, precisamente porque vale, y al poco tiempo la frase equivale a una palabra sin fuerza de imagen.»

«Se decía «montón» sin producir imagen; uno añadió un epíteto: «confuso montón», y se produjo la imagen; se gastó la frase y ahora nos da lo mismo montón que confuso montón; tan estéril es uno como el otro. Se decía: «hacer que el público aplauda» sin producir imagen; a uno se le ocurrió una metáfora: «arrancar aplausos», y provocó la imagen; ahora ni hacerse aplaudir ni arrancar aplausos producen imagen.»

He aquí, a continuación, una serie de frases hechas, de expresiones gastadas, sin fuerza ni colorido:

Provocar una discusión; reinaba la serenidad en su rostro,’ abrir el corazón (salvo en el caso de que un cirujano lo abra de verdad); lágrimas amargas; un sordo rumor; la febril impaciencia; la cólera implacable; en el seno de la academia; en los medios políticos. A decir verdad; como no puede ser de otra manera…

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