IMED Valencia invierte 2,5 millones en el ‘robot cirujano’ más avanzado

Permite mejorar los resultados de la cirugía convencional a la realizada con otras técnicas como la laparoscopia

 

El grupo IMED hospitales ha presentado su Unidad de Cirugía Robótica en su centro de Valencia, donde ha incorporado el robot quirúrgico ‘Da Vinci XI’, el único de estas características disponible en la Comunitat Valenciana, tanto privada como pública. Este equipo está considerado la tecnología más sofisticada e innovadora de cirugía mínimamente invasiva, en la que el cirujano no opera con sus manos, sino manipulando un robot a distancia. El sistema robótico ha supuesto una inversión de 2,5 millones de euros y estará operativo en las especialidades de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Aparato Digestivo, y Ginecología.

La Unidad de Cirugía Robótica de IMED Valencia está coordinada por el Dr. Antonio Alberola. A finales de 2016 en el mundo había instalados más de 3.800 robots Da Vinci. Después de los Estados Unidos, donde hay instalados más de 2.500 sistemas robóticos Da Vinci, Europa es el principal mercado con 644 robots. Los cirujanos de las especialidades que emplearán el Da Vinci están realizando la formación oficial para obtener la capacitación en esta nueva plataforma quirúrgica.

Por cirugía robótica Da Vinci se entiende la última evolución de la cirugía mínimamente invasiva, posterior a la laparoscopia. El cirujano dirige los brazos del robot desde una consola instalada dentro del quirófano, por medio de controles manuales y pedales, utilizando un sistema de visión estereoscópico. El sistema computarizado transforma el movimiento de las manos en impulsos que son canalizados a los brazos robóticos.

Según el director general del grupo IMED Hospitales, Ángel Gómez, la incorporación del robot «sitúa a IMED Valencia a la cabeza de la vanguardia médica, al ofrecer una solución quirúrgica capaz de combinar cirugía mínimamente invasiva y eficaz que supone ventajas para el paciente y el médico». Y, añade, «con la cirugía robótica Da Vinci no se sustituye al cirujano, sino que se facilita su trabajo, que gana en precisión y que permite abordar cirugías de alta complejidad a través de una cirugía mínimamente invasiva con todos los beneficios que conlleva para el paciente en mejorar el tiempo de recuperación y la reducción de algunas complicaciones, como el sangrado o las infecciones».

Mejor recuperación del paciente

La cirugía mediante robot Da Vinci conlleva toda una serie de beneficios tanto para el equipo médico como el paciente que permiten mejorar los resultados de la cirugía convencional a la realizada con otras técnicas como la laparoscopia. Entre las ventajas para el cirujano destacan: facilita el acceso a anatomías complicadas, mejor visualización al permitir una visión en 3D con aumento de hasta 10 veces, elimina el temblor fisiológico de las manos del cirujano o de movimientos involuntarios, menor tiempo operatorio respecto a la laparoscopia, radicalidad oncológica (en extirpación) o mayor precisión reconstructiva, entre otros.

En este sentido, el Dr. Alberola, destaca «la extrema movilidad de los instrumentos endoscópicos del robot que aportan al cirujano mayor rango de movimiento y precisión, que permiten realizar movimientos intracorpóreos en todos los sentidos, simulando los de la mano humana».

En cuanto a los beneficios para el paciente destacan: menor sangrado (menos frecuencia de transfusiones), reducción del dolor en el postoperatorio, disminución del riesgo de infección, incisiones mínimas (con mejores resultados estéticos) o estancias hospitalarias más breves y una recuperación funcional más rápida.

Principales aplicaciones

En 2016, se realizaron más de 700.000 intervenciones robóticas en todo el mundo. Por especialidades la mayor parte correspondieron a urología, seguidas de cirugía general, aparato digestivo y ginecología. Actualmente, se están incorporando a esta tecnología otras especialidades, como cirugía cardio-torácica, cirugía pediátrica y otorrinología.

El coordinador de la Unidad de IMED Valencia, señala que «toda aquella cirugía que se pueda realizar por laparoscopia, puede llevarse a cabo con cirugía robótica, obteniendo un mayor beneficio cuanto más complejo sea el procedimiento».

Entre las principales aplicaciones de la cirugía robótica con Da Vinci destacan en urología la prostatectomía radical o la nefrectomía. En cirugía general y digestiva la miotomía de Heller, la reparación de hernia paraesfágica, el bypass gástrico, la gastrectomía por neoplasia, la cirugía biliar reconstructiva, la esofaguectomia transhiatal, la cirugía esofágica transtorácica, la pancreotomia distal con preservación del bazo, los procedimientos de cirugía correctal seleccionados la linfadenectomias por neoplasia o la suprarrenalectomia. Por su parte, dentro de la ginecología destaca su aplicación en historectomia por tumor en el endometrio, la miomectomia o las transposición de ovarios y reanastomosis de trompas.

El robot Da Vinci XI es, entre los sistemas Da Vinci, la plataforma más evolucionada, así como el sistema más avanzado para la cirugía robótica mínimamente invasiva. Está constituido por tres partes: consola quirúrgica que es el centro de control que maneja el cirujano; el carro del paciente que se compone de cuatro brazos móviles e intercambiables y la torre de visión que contiene la unidad central de elaboración de la imagen.

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