Opinión

Jimmy Kimmel

Juan E. Daroqui / ECONOMISTA

El famoso presentador Jimmy Kimmel, que tiene un programa de noche de gran éxito en la cadena ABC y que presentó la última gala de los premios Oscar, hizo un monólogo sobre la sanidad pública ya que su último hijo, recién nacido, padecía una enfermedad cardíaca y tenía que ser operado de urgencia a corazón abierto.

Acabó el monólogo entre lágrimas de emoción.

Entre otras cosas, y tras el intento fallido de Trump de cargarse el Obamacare, dijo “Nos criaron creyendo que vivimos en el mejor país del mundo, pero hasta hace unos pocos años, millones y millones de nosotros no teníamos acceso a seguro médico alguno”, “y si tus padres no tenían seguro médico, tal vez no podrías vivir lo suficiente para ver cómo te negaban el tratamiento”.

Y es que, hasta que Obama lo cambió, en ese país que presume de ser los mejores en tantas cosas, la salud estaba en función del dinero que tienes. Si eres Donald Trump te da igual tener seguro médico o no, porque tal vez algún hospital sea tuyo, pero si eres alguien normal, ya ni siquiera pobre, pero no te da para pagar un seguro médico para ti y para tu familia, pues podías tener problemas importantes si tu salud o la de los tuyos no era muy buena, y si en lugar de no ser muy buena es mala, pues te mueres por no tener bastante dinero, básicamente.

También dijo, “Si tu bebé va a morir y se puede evitar, no debería importar cuánto dinero ganas. Creo que eso es algo con lo que, seas demócrata o republicano, todos estamos de acuerdo ¿no?”

Pues allí no todos están de acuerdo, y ya veremos si se cargan o no el Obamacare. Por suerte aquí sí que estamos todos de acuerdo, pero unos más de acuerdo que otros.

Nuestra sanidad pública ha sido una de las mejores del mundo. Tenemos profesionales muy competentes e instalaciones importantes, pero la crisis y los recortes la han desmejorado mucho, mucho y mucho.

El recorte en personal ha sido devastador, y cualquiera que haya tenido que ir recientemente, por desgracia, a las urgencias de cualquier hospital público lo puede contar. Horas y horas de espera, enfermos esperando, más bien desesperando por todas partes, pasillos incluidos. Citas con especialistas a seis meses vista, con suerte. Lista de espera interminables para intervenciones quirúrgicas. Tiempo y más tiempo que muchos no tienen.

Tremendo el hachazo que ha recibido la sanidad pública de la que depende, en muchos casos, la calidad de vida de la gente, y en otros, directamente, la diferencia entre vivir o morir.

Y políticos desaprensivos metían la tijera más y más mientras saqueaban las arcas públicas. No hemos enterado de casos de corrupción en la Comunidad Valenciana, en Baleares, en Madrid, en Murcia, en Andalucía… y ¿qué nos faltará por saber? Miedo da solo de pensarlo. La cantidad de millones de euros que nos han robado es escandalosa. La cantidad de gente que podría haberlo pasado mejor, y no lo ha hecho por su culpa, también.

¡Qué asco de gente!, que se pudran en la cárcel y que devuelvan el dinero.

Dice el gobierno que nos estamos recuperando económicamente. Pues si es así que vayan “desrrecortando” en sanidad que falta hace.

@Rutiguer_JED

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