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Opinión

Los diálogos de Timo y Teo: de bestias (y Betis)

Pedro Hermosilla

Viñeta de Luis García del Real

-Teo: Estarás orgulloso, menuda “guantá” le soltaron el otro día tus amiguitos béticos a ese chaval en Bilbao.

Timo: Lo he visto tío, qué vergüenza me da que relacionen a esos muflones con el Betis. El club debería declararlos “persona non grata” inmediatamente. Han dicho que no son socios y no tienen nada que ver con el club, pero lo cierto es que ha salido manchado el nombre de la institución por todos lados. El Betis debería querellarse contra ellos por el daño que le hacen semejantes cabestros a la imagen de un club centenario que se ha caracterizado por no dar problemas de violencia en los campos, ni en las ciudades que visita.

-Teo: El fútbol es lo que tiene, reúne lo mejor de cada casa.

-Timo: No es cuestión de fútbol, la aplastante mayoría de gente que va a los estadios es civilizada, van familias enteras con sus pequeñajos, deberían estar más protegidas. Además, los follones en su mayoría no acontecen durante los partidos, sino antes o después; cuando la jauría anda suelta. Encima lo gravan en el móvil y lo difunden… hace falta ser mononeuronal. La policía lo tiene chupado para dar con ellos: en Sevilla todo el mundo sabe quienes son, donde viven y por donde paran. Deberían condenarlos a pasar una temporadita en la cuadra de donde nuca debieron salir. U obligarles a leer, aunque sea los primeros números de la “Cartilla Palau” para que se desasnaran un poco.

-Teo: No sufras, esa gente reparte estopa por ser vasco, blanco, negro, verde, amarillo o de la Mancha. No necesitan excusas.

-Timo: Pues en mi Betis no los quiero ni en pintura, ni en mi país, ni en mi planeta. Encerrados. Los buenos siempre son muchos más que los malos, pero los malos siempre se envalentonan porque los buenos rara vez hacen algo para evitarlo. Se limitan a vivir instalados en la falsa y bobalicona seguridad de su buenismo. Claro, hasta que te toca a ti ser el tipo que se toma el café, o la caña, tranquilamente en una terraza y llega un visigodo de estos a aplaudirte la cara. Ellos tienen su locura, su veneno en el cerebro y su desfachatez; nosotros tenemos las leyes: cúmplanse.

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