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Estados Unidos bombardea al Estado Islámico en Afganistán

Un avión ha lanzado la GBU-43 Massive Ordenance Air Blast, un gigantesco proyectil de 10 toneladas, contra un complejo de cuevas y túneles del Estado Islámico. Trump confirma que había autorizado su utilización

Según informa Rtve, Estados Unidos ha utilizado este jueves por primera vez en un conflicto la mayor bomba no nuclear de su arsenal, llamada la “madre de todas las bombas”, al arrojarla contra un complejo de túneles del grupo yihadista Estado Islámico en Afganistán, una nueva demostración de fuerza que subraya el cariz militarista que está adquiriendo la Administración de Donald Trump.

“Tenemos increíbles mandos y soldados en nuestro Ejército. Y estamos muy orgullosos de ellos. Es es otra misión exitosa”, ha destacado el presidente de Estados Unidos desde el Despacho Oval. “Si miras lo que ha pasado en las últimas ocho semanas y lo comparas con lo que pasó en los últimos ocho años, verás que hay una tremenda diferencia”, ha añadido, en alusión a su antecesor, Barack Obama.

Trump, que hace menos de una semana dio luz verde para bombardear por primera vez al régimen sirio como represalia por el supuesto ataque químico contra una localidad en manos de los rebeldes, ha confirmado que había dado su “total autorización” a las Fuerzas Armadas para el uso de la GBU-43 Massive Ordnance Air Blast (MOAB), un gigantesco proyectil de casi 10 toneladas de peso.

Así, a las 19:32 hora local (17:02 hora peninsular española), un avión MC-130 ha dejado caer la GBU-43 sobre el distrito de Achin, en la provincia afgana de Nanganhar, muy cerca de la frontera con Pakistán, según ha detallado el Pentágono. La semana pasada, un soldado estadounidense murió en esa misma zona cuando dirigía una operación contra el Estado Islámico.

Mantener el impulso de la ofensiva contra los yihadistas

La bomba, diseñada para destruir complejos de cuevas y túneles subterráneos, es la más poderosa del arsenal estadounidense de todas las que no utilizan combustible nuclear y, hasta ahora, solo se había usado en pruebas controladas, por lo que la de este jueves es su primer uso en combate.

Un comunicado difundido por la Comandancia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Afganistán explica que el ataque pretende minimizar los riesgos para las fuerzas afganas y estadounidenses que realizan operaciones en la zona, así como “maximizar la destrucción de infraestructuras y combatientes del ISIS-K”, como se conoce a la rama afgana del Estado Islámico.

 

Ubicación de la provincia de Nangarhar, en Afganistán, donde EE.UU. ha lanzado su bomba no nuclear más potente/RTVE

El general John Nicholson, comandante de las tropas estadounidenses en suelo afgano, precisa en la nota que el proyectil ha sido usado para destruir una serie de cuevas y refugios cerca de la frontera con Pakistán, que albergan a los yihadistas.”A medida que sus pérdidas aumentan, usan búnkeres y túneles para reforzar sus defensas. Esta es la munición adecuada para reducir esos obstáculos y mantener el impulso de nuestra ofensiva contra ISIS-K”, ha señalado.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos no ha detallado el daño que ha causado la bomba en su impacto, aunque el comunicado enfatiza que las fuerzas estadounidenses “han tomado todas las precauciones para evitar víctimas civiles”.

Impedir que los yihadistas se muevan con libertad

“Es la explosión más fuerte que he visto jamás. El lugar estaba invadido de llamas muy altas”, ha declarado el gobernador del distrito de Achin, Esmail Shinwari. “Pensamos que han podido morir un gran número de comatientes del Estado Islámico”, se ha felicitado.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha destacado que el objetivo es “surpimir la libertad de movimiento” de los yihadistas. “eso es lo que hemos hecho”, ha apostillado durante su rueda de prensa diaria.

La GBU-43 es una bomba que detona antes de tocar el suelo, creando una onda de choque destructiva. Según la Fuerza Aérea estadounidense, en su última prueba, realizada en 2003, se podía observar un penacho de polvo y humo a 32 kilómetros de distancia.

Estados Unidos tiene alrededor de 8.400 soldados desplegados en Afganistán, aunque su labor se centra en formar, aconsejar y apoyar a las fuerzas afganas en su lucha contra los talibanes y el Estado Islámico.

Un ataque muy específico

A diferencia del ataque con misiles contra una base aérea siria, el bombardeo de este jueves tiene más de acción militar específica que de mensaje a psoibles rivales geoestratégicos. Así lo señala, al menos, Mark Cancian, analista del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, un think tank con sede en Washington.

“Esta es un arma muy especializada; no tenemos muchas de ellas y solo puedes usarlas en un rango muy estrecho de circunstancias”, ha señalado este experto.

Cancian estima que, aunque uno de los factores secundarios del bombardeo haya sido lanzar un mensaje de fuerza a Siria o a Corea del Norte, no habría sido la principal razón para dejar caer la bomba convencional más poderosa del arsenal estadounidense.

Así, el objetivo fundamental sería efectivamente debilitar la resistencia yihadista en una región en la que Estados Unidos sigue envuelto en un conflicto de larga duración.

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