Opinión

Días multifunción

Susana Gisbert

Ayer sin ir más lejos, 21 de marzo, llegó la primavera. Pero no llegó sola, que el día venía cargadito. Nada menos que de una sola tacada, día contra la discriminación racial, día mundial de la poesía, día del síndrome de Down y día mundial de los bosques. Ahí es nada. Que no sé dónde andaran metidos los señores que deciden los días temáticos, pero esta vez se han lucido. Un poquito de por favor, hombre.

Y no crean que esto de amontonar las celebraciones en un solo día es nuevo. Nada de eso, y bien que podíamos haber aprendido. Ya el propio santoral nos juega alguna de estas malas pasadas, y acumula santos en una misma jornada sin ton ni son. Que me lo digan a mí, que mi pobre onomástica queda siempre eclipsada porque Santa Clara acompaña a Santa Susana en el camino, y como quiera que ya entonces el cotilleo era un grado, pues mi pobre santa se queda ahí agazapada. Como Santa Clara tenía tan buena relación con San Francisco de Asís que hasta salía en Hermano Sol, Hermana Luna, a la otra pobre ni caso.

Y es que no se pueden acumular tantas cosas en un solo día, que a veces las conciencias no dan para tanto, con lo que cuesta a veces despertarlas. Y causas tan importantes bien merecerían un día en solitario. ¿O no?

En los tiempos que corren, más que un día, bien podríamos dedicar una semana a la concienciación sobre el racismo. Porque en los últimos tiempos surgen brotes de xenofobia acá y allá, que hacen que nos llevemos las manos a la cabeza. Yo siempre recuerdo la frase de mi hija, cuando volvía de su primer día de guardería. Respecto de sus nuevos amigos, me dijo muy seria que Alba tenía el pelo amarillo y Steven era marroncito. Con la inocencia y la naturalidad que deberíamos conservar siempre. Lástima que luego vengan los prejuicios a estropear las cosas.

También podríamos dedicar más tiempo que un día al Síndrome de Down. A esas personas maravillosas a las que la vida se empeña a veces en poner límites que no merecen. A ver si de una vez somos capaces de darles al menos la mitad de lo que ellos son capaces de dar.

Y qué decir del Día mundial de la poesía. Ese género muchas veces olvidado que hace bella cualquier cosa que toque. Algo que deberíamos tener presentes todos en nuestro día a día si aspiramos a tener un mundo mejor. O, al menos, a no estropearlo más, que no es poca cosa.

Y, si de olvidos hablamos, pocas cosas más olvidadas que los bosques. Hasta yo que, según un amigo, en mi reencarnación anterior fui semáforo, dado mi carácter urbanita, lo echo de menos. Y al ritmo que vamos, cada día los echaremos más en falta, con la falta que hacen. No me gustaría dejar a mis hijas un mundo donde el verde solo sea un color de su caja de lápices.

Así que desde aquí aprovecho para mandar un mensaje a los encargados de los días temáticos. Por favor, nada de overbooking. Que el calendario tiene 365 días a su disposición y no hace falta juntar tantas causas importantes en uno solo. Y aunque pensemos que no sirven para mucho, ya se sabe eso de cacito a cacito… Pero pónganlo fácil y que no se nos acumule la faena. Que si cuesta concienciar de una causa, si son cuatro cuesta cuatro veces más.

@gisb_sus

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