Educacion

Metáforas (I)

Pedro H. Pineda / EL ARTE DE ESCRIBIR

1) La metáfora.

El problema que nos plantea la metáfora es, en realidad, el mismo de la imagen o comparación. La metáfora -se ha dicho-«no es más que una comparación abreviada».

Si yo escribo: » tenía la piel verdosa y arrugada como un lagarto», he hecho una comparación. Si digo: «su piel de lagarto», he utilizado una metáfora. Escribiré en sentido comparativo, si digo que «el galope de los caballos sobre la llanura era como el sonido de un tambor»; en cambio, si escribo «los caballos van tocando el tambor del llano», lo he hecho metafóricamente.

La metáfora es siempre imagen. No obstante, conviene diferenciar estas dos figuras.

«La metáfora -escribe Albalat- consiste en transportar una palabra de su significación propia a otra significación, y ello en virtud de una comparación que se realiza en el espíritu y que no se indica. Es una transposición por comparación instantánea.»

Es decir que, según esta tesis, la comparación es más lenta, más racional; la metáfora más rápida, más intuitiva. Con la imagen se comprende mejor una cosa; con la metáfora se ve de otro modo, acaso con más claridad: es un rayo de luz que ilumina repentinamente el cuadro, es un toque de color preciso, un soplo de vida en lo que, de otro modo, sería sólo descripción incolora y vulgar.

EJEMPLOS:

«El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos.»
(García Lorca: «Romancero gitano )

«Lo que me está pasando …
Va conmigo.
¿Lo que me está pasando?
Son recuerdos.
Tinieblas sin paisajes, hondas
cuevas dentro del pensamiento.»
(Elena Martín Vivaldi: «El alma desvelada».)

«La metáfora -insiste Albalat- es una imagen que resulta de una
comparación sobreentendida. Pero la imagen no es siempre metáfora. La imagen es un modo fuerte de escribir, una manera de hacer más sensible un objeto.»

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