No queda más remedio que hablar de la justicia

Juan E. Daroqui / ECONOMISTA

Yo no quería escribir sobre la justicia pero es que parece que la actualidad te empuja irremediablemente a hacerlo.

Ya en 1985 el entonces alcalde de Jerez dijo que “la justicia es un cachondeo”. Ahora, 32 años después, no sé si la frase puede seguir en vigor, pero lo que está claro es que la justicia está siendo portada de muchos periódicos, y no precisamente por lo bien que está funcionando.

Y es que la justicia en este país parece que no se quiere tomar en serio y está muy maltratada por el empeño de los políticos de controlarla. ¿Quién nos iba a decir a decir que llegaría un ministro que haría bueno a Gallardón?, pues nada, Rafael Catalá lo está consiguiendo, y eso que era casi impensable que se pudiera conseguir. Más que un ministro de justicia parece el abogado defensor de su partido, y ¡vaya con sus declaraciones!, por alguna de ellas en cualquier otro país normal ya se hubiera ido a su casa, o lo hubieran mandado.

Desde que montaron esta democracia que disfrutamos, los partidos se dedicaron a repartirse nombramientos de jueces para el Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y cualquier otro puesto que se les ocurriera. Y así nos ha ido. Lo que han conseguido es dar una imagen partidista de la justicia muy merecidamente, y colgarles etiquetas a los jueces y fiscales de afines a tal o cual partido, y lo peor de todo es que hay jueces y fiscales que realmente son afines a tal o cual partido y lo demuestran en cuanto pueden. ¡Qué pena!.

Así se producen actuaciones o se toman decisiones que solo se entienden en cuanto te enteras que tal juez ha sido nombrado a propuesta de tal partido. O te asombras de que un fiscal no pida un ingreso en prisión para algunos muy conocidos, de que ni siquiera pida medidas cautelares para otros, o que casi pida perdón por pedirlas, mientras que otros que no los conoce nadie, ni pueden pagar grandes abogados, se llevan el equipo completo de la sentencia. ¿La justicia es igual para todos?, sí, como lo de que Hacienda somos todos, un eslogan como dijo una abogada del estado.

Supongo, vamos, estoy seguro, que entre el colectivo de magistrados y letrados hay estupendos profesionales que, independientemente de sus ideas políticas, gozan del prestigio y el reconocimiento del resto de compañeros. Personas rectas que, a la hora de emitir un veredicto o realizar una actuación lo hacen desde la integridad y la independencia. Pues nada, que si quieres arroz Catalina, hay que nombrar precisamente a los que, parece, que no son así.

La prueba la tenemos, iba a decir en los últimos nombramientos pero no, con echar una mirada a la composición de CGPJ o del TC tenemos claro que el asunto viene de lejos, aunque lo de los últimos nombramientos es clamoroso. Basta con leer los méritos de alguno de los nombrados para quedarse a cuadros.

Quizá ahora se entienda lo de los sms “sé fuerte, hacemos lo que podemos”.

@Rutiguer_JED

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