Fallas de la UNESCO

Susana Gisbert

Cuando estas líneas vean la luz, ya habremos tenido el pistoletazo de salida de las primeras fallas como patrimonio inmaterial de la humanidad. Las primeras fallas de la UNESCO. Ahí es nada.

Parece lo mismo de siempre. Pero ya nada será igual. Hemos de ser conscientes de que tenemos una repercusión y también una responsabilidad. Mostrar al mundo lo hermosa que es nuestra ciudad, nuestras fiestas y sobre todo, nuestra gente.

Así que aprovechemos este escaparate para mostrar al mundo lo grandes que somos, más allá de rencillas o enfrentamientos. Mostremos que, además de una fiesta preciosa, de todos los tópicos conoidos, tenemos mucho de que enorgullecernos.

Mostremos al mundo que Valencia es una lugar de tolerancia, donde cualquiera es bien recibido sea cual sea su procedencia, su religión, su raza, su orientación social o cualquier otra circunstancia. Que sepan que somos una ciudad que sabe acoger y convivir.

Mostremos unas fiestas donde la igualdad entre hombres y mujeres sea una realidad, mucho más allá de los estereotipos machistas de otras épocas. Insistamos que las falleras, además de llevar peineta, tenemos un hermoso cerebro debajo y lo usamos, y no para servir de florero. Y que los falleros tienen también un cerebro a juego con el nuestro y que ambos sabemos que una sociedad en igualdad es mejor para todos.

Mostremos una ciudad que se posiciona de una manera firme contra la violencia de género, y que ya las fallas lo hicieron en sus estandartes desde el pasado año.

Mostremos también un espíritu de convivencia y tolerancia entre falleros y no falleros, entre quienes pueden gozar de unos días de asueto y quienes no tienen otro remedio que trabajar, y consigamos que se conviertan en un momento de disfrutar y no de padecer.

Mostremos una ciudad limpia y civilizada, y ahorremos de paso trabajo a los servicios de limpieza. Que el fin de una verbena no parezca el escenario de una explosión nuclear.

Y, después de todo esto, mostremos nuestra más preciada característica, el sentido del humor. Que sepan que, pase lo que pase, en esta tierra somos capaces de reírnos de todo, empezando por nosotros mismos.

Que el mundo sepa que Valencia es una gran ciudad, y su gente, la mejor del mundo. Algo que no siempre hemos sabido vender como corresponde.

Al fin y al cabo, no ha de costar tanto. Basta con ser nosotros mismos, tal cual somos. O nuestra mejor versión. Y logremos que quien venga de fuera quiera volver. Y no solo en Fallas.

@gisb_sus

print

Se el primero en comentar on "Fallas de la UNESCO"

Deja tu comentario

No se publicará tu email


*