Valencia

La majestuosa olla de Siete Aguas en la Ruta de la Cuchara

De receta cotidiana ha pasado a ser plato de culto tanto para los amantes de la cuchara como para los profanos en el tema

Tino Carranava

La gastronomía popular, pródiga en sabores, nunca olvida a la cuchara, como uno de los personajes más influyentes de la cocina, con amplio consenso gustativo entre paladares influyentes. La primera edición de «Ruta de la Cuchara» cambia el devenir hostelero del epílogo invernal con un llamamiento a la supervivencia de las costumbres tradicionales dónde nuestra protagonista forja su prestigio.

Aunque no hay que cruzar las fronteras del invierno para verla lucir en su esplendor. Nos adentramos en la I Ruta de la Cuchara para mostrar la grandeza inmarchitable de esta cocina. Con el único objetivo de perseguir la excelencia de forma meditada visitamos Gambrinus Siete Aguas (Avda del Cerro, 15)

Se acabó la palabrería y pasamos al menú que nos ofrecen. Un comienzo más que interesante con un certero ajoarriero, al que siguen unas (muy) contundentes migas ruleras de pastor con sus torreznos y uvas. Las primeras estribaciones gustativas requieren de un gran esfuerzo. Ante la duda, resérvense para el imponente plato principal. Su llegada no se hace esperar. Majestuosa Olla Sieteagüense (patata, alubias, oreja, morro, morcilla, cardo, nabos, huesos de corbet). La segunda opción principal está protagonizada por unos exquisitamente sorprendentes garbanzos con espinacas y gambas en crema de mariscos. Aunque no todos tienen la misma fama. Cada plato tiene su propia audiencia gastrónoma.

El remate final, con una más que correcta versión de las clásicas torrijas de la abuela, hace el resto.

No es fácil alcanzar la lucidez culinaria y el equilibrio hostelero de los que hacen gala Salvador Esteve y Tere al mando de Grambinus Siete Aguas donde inmortalizan la «olla sieteagüense». No es de extrañar, por tanto, que estas palabras coincidan plenamente con las predicciones halagüeñas, en forma de recomendación de los hermanos Rausell.

Algunos se lanzan a rescatar el honor perdido de la Cuchara. Nuestro acompañante entusiasmado con la olla sieteagüense estudia demandar medidas cautelares para pedir el ingreso inmediato de este plato en el rincón favorito de su paladar.

Llega el momento de las conclusiones. Los platos de cuchara son de una honestidad insobornable: producto y maestría culinaria. No es necesario hacerse preguntas ante la inexcusable incomparecencia de las recetas de cuchara en determinados restaurantes. Un despropósito más. De receta cotidiana ha pasado a ser plato de culto y es que afortunadamente ningún paladar es inmune a la disrupción gustativa.

La ruta es ideal tanto para los amantes de la cuchara como para los profanos en el tema. La primera edición organizada por la federación empresarial de Valencia (FEHV) y Agencia Valenciana de Turismo conquistará nuevos adeptos que exploran más allá de los límites de la gastronomía de invierno.

No debemos caer en la tentación de sobreproteger a la cuchara como necesaria aventura culinaria por las bajas temperaturas. Hay que ofrecerle protagonismo culinario de manera cotidiana durante todo el año. Oportunidades no faltan.

Todos los gastrónomos conversos que busquen un gesto para rehabilitar su imagen ante la diosa cuchara tienen una oportunidad, hasta el próximo 5 de marzo, en 24 restaurantes de Chera, Siete Aguas, Requena y Utiel. www.rutadelacuchara.es. La resurrección, ascensión y gloria gastronómica de la cuchara será inmortalizada y garantizada. Esperemos que este circuito gastronómico no sea una moda con fecha de caducidad.

Reivindicar la cotidianeidad de la gastronomía de cuchara es de obligado cumplimiento. Esta cocina contiene dictámenes gustativos claros. No hay trucos posibles. Recetas libres de derechos de autor. Clásicas ollas y cocidos. La comida se convierte en un chute gustativo de felicidad gastrónoma. Hartos de fingir lanzamos esta proclama. La gastronomía de invierno es nuestra ley. Y la Ruta de la Cuchara nuestra salvación.

No escatimen esfuerzos ni disposición. Acérquense sin ninguna duda, enciendan los paladares y prepárense para vivir una auténtica sobremesa vitalicia en el interior de la provincia de Valencia. La Cuchara siempre vuelve.

Esta cocina se reinventa resucitando fórmulas del pasado para asegurar su futuro. No le pongan puertas a la gastronomía de cuchara, su presencia siempre agrada.

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