Opinión

Los diálogos de Timo y Teo: de la jubilación y las pensiones

Pedro Hermosilla

Luis García del Real

-Timo: Mira lo que dice el pollo este, el director del Banco de España: que nos vamos a tener que jubilar a los 67 años…o más.

-Teo: Como acierte tanto como en las previsiones de crecimiento y en todas las cosas que dicen “Los directores del Banco de España”, podemos estar tranquilos, mentira, no dan ni una. Llevo cotizados 28 años, si me quitan un chelín de mi pensión le pego fuego a algo…o a alguien.

-Timo: Pues no te extrañe, son capaces…Yo no me fío ni un pelo, se han fundido todo, tronco.

-Teo: Pues yo les pienso fundir lo que les cuelga, no me jodas ¿Tú sabes lo que llevo pagado a lo largo de la vida en cotizaciones y aportaciones de nosequé, nosécuantos, noséquepaqué…? ¡Les saco las tripas y los ahorco con ellas!, ¡carajo!, que estamos manteniendo, no un gobierno con sus coches oficiales, sus asesores, sus mamandurrias, sus enchufados, sus caprichitos o caprichotes, sus subvenciones a los amigos y familiares, sus televisiones, sus radios, sus periódicos afines, sus publicidades y sus mierdas…sino diecisiete, diecisiete gobiernillos autonómicos que gastan algunos más que el central con todo su parafernalia localista y palurda. No me toques la moral…no me toques la moral, Timo.

Timo: ¡Eh! ¡eh! que yo no te toco ná de ná , que lo pone aquí, mira (señalando la noticia en el diario) y además nos recomienda que nos vayamos pensando eso de los planes de pensiones privados…

-Teo: Un plan privado de fugas es lo que tienen que ir pensando ellos. No, si ya los he pillado, estos están buscando una excusa para seguir friéndonos a impuestos con la cantinela de las pensiones y seguir dándose la vida padre con un Estado insostenible a nuestra costa, y les hacen un favor los bancos, que los tiene agarrados por donde amarga, obligando a la gente a meterles más dinero para sus especulaciones con los planes de pensiones, para que luego la caguen y haya que rescatarlos de nuevo.

-Timo: No se rescató a los bancos sino a las cajas de ahorros, las públicas, las que controlaban políticos y sindicalistas.

– Teo: ¡Me importa un carajo!¡Todos son lo mismo!

-Timo: Te va a sentar mal el carajillo, serénate…

-Teo: Te odio.

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