Valencia

‘Lo que de verdad importa’, segunda película de Arango con fines solidarios

Financiada por el propio director, la recaudación se destina a niños con cáncer y campamentos específicos para ellos

Hasta 130 salas de toda la geografía española proyectarán desde este viernes 17 de febrero la película “Lo que de verdad importa”, la primera película cien por cien benéfica: cada euro de la entrada de cine irá destinado íntegramente a financiar la red de campamentos para niños seriamente enfermos SeriousFun Children’s Network, fundada por el actor Paul Newman en 1988 y con la que colabora desde España la Fundación Aladina, creada y presidida por Paco Arango, director, guionista y productor de esta cinta solidaria.

Arango, cuyo primer largometraje, Maktub (2011), también sirvió para financiar la unidad de transplante de médula ósea del Hospital Niño Jesús de Madrid, está comprometido con las causas solidarias desde hace ya 17 años, cuando una visita como voluntario a los niños enfermos de cáncer de este centro hospitalario madrileño le “robó la vida” y la “cambió para siempre”.

“La Fundación Aladina ya manda al año a 120 niños a unos campamentos que son curativos para ellos, que es importante que lo sepa la gente, que no se trata de un premio. El objetivo es mandar a muchos más niños y dar a conocer los campamentos para que tengan más vida”, explica el cineasta en una entrevista para rtve.es

Film optimista

Lo que de verdad importa, cuya premiére en Madrid se celebra este miércoles coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer Infantil, es una película amable y optimista con toques de comedia que busca que el espectador salga con una sonrisa de la sala. Cuenta la historia de Alec (Oliver Jackson-Cohen), un ingeniero mecánico inglés que es incapaz de poner en orden su vida y al que persiguen las deudas. Cuando su tienda de reparación de aparatos electrónicos, “El curandero”, está a punto de quebrar, un familiar que nunca supo que existía, su tío Raymond (Jonathan Pryce), se ofrece a solucionar sus problemas a cambio de que se traslade un año a Nueva Escocia (Canadá), el lugar de origen de sus antepasados. Allí conocerá a Cecilia (Camilla Luddington) y descubrirá que tiene el don de curar, aunque no lo valorará hasta que conozca a Abigail (Kaitlyn Bernard).

Paco Arango financia una película, que se rodó en Nueva Escocia (Canadá) para aprovechar las importantes ayudas fiscales que ese Estado facilita al cine y deja claro que su productora “no va a recuperar un solo euro”, pues todo el dinero irá destinada a apoyar esta causa solidaria que promueve SeriousFun Children’s Network, de cuya junta directiva es miembro desde 2008.

Clea Newman

Arango y Newman comparten causa porque ambos sintieron esa necesidad de devolver a los demás la suerte que habían tenido en la vida, de nacer en familias dichosas en lo material y en los espiritual.

“Como solía decir mi padre, si tienes la suerte de tener una buena vida, el ser un buen ciudadano es devolver a los otros. No tiene que ser necesariamente con niños gravemente enfermos puede ser con cualquier cosa que te apasione, ya sean los animales, el medioambiente… el caso es encontrar tu pasión y involucrarte porque este mundo necesita a mucha gente para hacerlo funcionar; y hay muchos ‘yo’ ahí fuera”, cuenta Newman.

“Yo era un buen tipo y había hecho cosas para ayudar a la gente, pero mi prioridad eran siempre mi profesión y metas profesionales (empezó su carrera artística como cantante grabando cinco discos en solitario). Pero me abrumaba preguntarme por qué yo caí en una familia amorosa y económicamente saludable y otros no y dices ‘yo tengo que devolver esta suerte’. Le pedí a alguien que me ayudase a encontrar una causa para devolver eso y fue esa persona la que escogió a los niños con cáncer, pero llegué al hospital y una actividad que era semanal se convirtió en diaria y me robó mi vida y me la cambió porque ahora ya me doy cuenta de lo que verdaderamente es importante: que la vida es un regalo y hay que vivirla como tal”, dice Arango parafraseando el título de su película.

Arango y Newman también coinciden en qué es lo más duro y qué es lo más gratificante de trabajar con niños enfermos: “Lo más duro es cuando pierdes a un niño, pero lo más gratificante es que te enseñan a vivir el día a día y a centrarte en lo verdaderamente importante”.

Ahora está en la mano de todos contribuir a ayudar a esos niños con el simple gesto de acudir al cine desde este viernes 17 de febrero. “Nunca ha sido tan fácil hacer el bien”, concluye Paco Arango.

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