Opinión

Problema y misterio del fantasma

Vicente Torres

Conseguí agarrar una vez la punta de la sábana de un fantasma, y eso fue un problema para él, porque al tirar de ella vi que no había nada debajo. El cómo había conseguido dar tal forma a la sábana que pareciera que había alguien dentro es el misterio.

Pero eso explicaba también que otros fantasmas, la mayoría de ellos, para ser exactos, traten por todos los medios de mantener la distancia suficiente, y al mismo tiempo estar preparados para salir pitando, cuando dan con alguien del que sospechan que puede tener la tentación de mirar lo que hay dentro de la sábana.

Dice Vila-Matas en su ‘Dietario voluble’ que la vida es un escenario y que fuera de él no hay nada. Algo parecido dijo también la genial Lola Flores en una entrevista: ‘Desde el momento en que llaman al timbre de la puerta comienzo a actuar; y si puedo me como el mundo’. Muchas personas se pasan la vida sobre el escenario, intentando comerse el mundo o no, pero actuando siempre. Es de suponer que cuando se queden a solas su arte de supervivencia consistirá en recordar a cámara lenta los momentos de gloria del día y quizá dediquen algún tiempo a mejorar su técnica interpretativa.

Estos genios de la interpretación sólo están cómodos en presencia de otros que también interpretan, porque como están pendientes de su propia actuación no se preocupan por averiguar lo que esconde el otro. Los hay que tienen grandes conocimientos de una o muchas materias, y hablan o escriben sobre tal o cual asunto con gran brillantez; pueden haber publicado, incluso, decenas de libros muy documentados y dignos de elogio; ahora bien, no se puede esperar de ellos que adecuen su vida a los altos ideales sobre los que escriben brillantemente. No cabe esperar eso de ellos porque no les van a pagar más por hacerlo, ni les va a servir para adornar el currículum, ni van a obtener más aplausos o palmaditas en la espalda.

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