Los diálogos de Timo y Teo: de cocinas y caraanchoas

Pedro Hermosilla

Viñeta de Luis García del Real

-Timo: Mira Nicanor, a ver si aprendes a cocinar de una vez que te estás quedando más anticuado que un cazo de calentar la leche (Timo le enseña una fotografía de una revista que tiene en las manos en la que aparece la nueva creación de un cocinero famoso, una especie de cucharilla con un par de alubias y un hebra de algo que parece perejil en lo alto).

-Nicanor: Esto son gilipolleces (echándole un breve vistazo a la publicación y devolviéndosela a Timo). Si a un cliente hinchado de trabajar me viene a pedir de comer y le saco eso que ahí le llaman “Alubias al aroma de fabada” me lo tira a la cara y con razón. Y no vuelve.

-Teo (Riendo): No me negarás que no tiene buena pinta el bocado, Nica.

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-Nicanor: Tú lo has dicho, “el bocado”, porque sólo hay uno. Necesito cincuenta o sesenta cucharillas de esas para darle de comer a una persona. Todo eso son tonteces de moda como las gafas sin cristales, las barbas en los imberbes y los tíos con falda de los desfiles. La gente normal, si se sienta a comer, come. ¿Al aroma de fabada?, coño, la fabada tiene ya ,de por sí, aroma de fabada…y chorizo asturiano, y morcilla y lacón…y una barra de pan para mojar. Y el pollo asado huele a pollo y los pimientos fritos idem. Que me cuenten a mí para que quiero que me pongan sobre la mesa unas “Almejas con aroma de pollo”, la almeja ha de oler a almeja, que nos estamos volviendo ya tontos del todo.

Teo y Timo se lo están pasando bomba y le lanzan otro anzuelo a Nicanor: Nada, Nicanor, así nunca serás “cool”, mucha tortilla de papas, muchos torreznos, mucho pescadito frito…pero no veo en tu carta ni sushi, ni steak tartar, ni shasimi de salmón… de hecho, no veo ni carta. No, no, así no vamos bien Nica (comenta Timo regocijándose en la suerte).

-Nicanor: Shasimi de tus hue…hue…Mira, no me calientes. El hombre empezó a dejar de ser mono, entre otras cosas porque dominó el fuego, carajo. Y esta gente les da por querer que comamos las cosas crudas como si no hubiéramos evolucionado nada. Tienes una plancha, una sartén o una parrilla; utilízala leche y no nos vendas como ultramodernidad lo que hacen los lobos, las hienas o las ratas. Cocina, ¡leche!, que al precio a que cobran esos platitos ridículos de cosas crudas pintarrajeadas con pincel y con dos o tres ramitas de la madre que los parió, pueden permitirse pagar la factura del gas de la plancha.

Timo y Teo se desternillan de risa porque Nicanor se está poniendo colorado del nervio que le ha entrado.

Además , hoy vais a almorzar en vez del bocata de calamares romana con mayonesa que os iba a preparar, unas “semillas de planta de sol al aroma de pinocha. O sea, a comer pipas al parque, mamones.

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