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Opinión

Multas para recaudar

Diego Fierro Rodríguez

La multa es un instrumento sancionador consistente en el pago de una cantidad de dinero que debe realizar una persona por cometer una infracción penal o administrativa cuando lo diga la norma aplicable. Es una herramienta útil y comúnmente empleada por la Administración Publica competente en cada caso para sancionar conductas constitutivas de infracción administrativa, pero también pueden ser utilizadas las multas para recaudar más dinero con el que sostener, económicamente, la estructura organizativa de las entidades públicas.

Las multas, siendo un instrumento esencialmente sancionador, se han convertido en una herramienta naturalmente recaudatoria en muchos casos, en los que los entes públicos competentes deciden lograr presentar el mayor número de denuncias a través de sus agentes de la autoridad para iniciar procedimientos administrativos sancionadores cuya resolución impondrá la sanción pecuniaria correspondiente. La recopilación de hechos producidos sirve para acreditar esta situación.

En las páginas web de muchos medios de comunicación es posible encontrar noticias relativas a numerosas multas impuestas gracias a radares colocados por estrategia y sobre algunos grandes logros por conseguir realizar un gran número de denuncias de tráfico. En una ocasión, se difundió una imagen bastante polémica en la que se podía observar como dos policías locales posaban orgullosamente con una gran cantidad de papeletas de denuncias por infracciones, cuando, ciertamente, no es una buena noticia que se vulneren normas prohibitivas.

El empleo de la multa como medio recaudatorio puede provocar diversas distorsiones, ya que debe utilizarse para castigar a los que verdaderamente infringen normas prohibitivas cuya sanción sea pecuniaria, no debiendo emplearse para ganar dinero. Si se comete una infracción, debe haber sanción, pero si no es así, no debe imponerse, existiendo riesgo, en caso en el que se pretenda recaudar, que los entes administrativos competentes actúen con desviación de poder, por usar un instrumento jurídico con un fin distinto al legalmente establecido, haciendo que el acto sea anulable.

Muchos son los elementos jurídicos que se usan en España de un modo arbitrario e inadecuado, sin ajustarse a las finalidades establecidas por la legislación aplicable. El problema de la recaudación mediante multas no cesará mientras no se detengan otras conductas que son, desgraciadamente, muy habituales.

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