Opinión

Peter vete ya, go home

Miguel Ortiz

Llegué con mi hijo a los aledaños de Mestalla a las 17.30 horas, salí del estadio a las 20.30, un cuarto de hora antes de la finalización del Valencia-Celta de la Copa del Rey, creía que las había visto de todos los colores, pero no. Lo contemplado en el coliseo de la avenida de Suecia fue el ridículo más espantoso vivido en mis más de 35 años como socio de este club. Un esperpento. La protesta pacífica de la Curva Nord frente a la puerta 0 a las 18.00 horas fue un preludio de lo que estaba por venir, la afición estaba muy calentita. La dimisión de Cesare Prandelli ha terminado por abrir los ojos a los seguidores; el crédito del máximo accionista, Peter Lim, se ha agotado. La parroquia habló, Mestalla cantó al unísono “Peter vete ya”, que va camino de convertirse ya en la canción del próximo verano.

El propietario se comprometió con el técnico italiano en reforzar la plantilla en enero pero cuando el preparador regresó de sus vacaciones se encontró con las mismas caras en Paterna, bueno no, más la de Vinicius que no sirve ni para retirar los conos. Por tanto y con toda la razón del mundo, el transalpino cogió las maletas y se marchó, se sintió totalmente engañado. Salvador González ‘Voro’ no tiene ninguna culpa pero vuelve a ser protagonista y, probablemente, dirigirá al conjunto blanquinegro hasta el final de la campaña. La Copa del Rey ya es historia tras la humillante, sonrojante y vergonzosa goleada del Celta (1-4). El principal y único objetivo este curso es la salvación y el lunes hay una final contra un rival directo, Osasuna.

Sin embargo y sin lugar a dudas, lo más preocupante es la sensación que transmite la escuadra de la capital del Turia: no tiene rumbo, no tiene estilo, no juega a nada, se arrastra sobre el terreno de juego, aburre y cada vez que le disparan, es gol. Un desastre. Si no se les gana a los rojillos, más de uno puede empezar a preocuparse con el descenso a Segunda División. Y yo el primero, me da mucha pena el Valencia, me da mucha pena ver a niños con lágrimas en los ojos salir del estadio. Peter Lim, Layhoon Chan y Meriton no podrán con el sentimiento de miles y miles de aficionados ni con la historia de una entidad tan grande y con tanto prestigio.

Señor Lim, váyase por donde ha venido, la primera temporada ilusionó con los fichajes de Álvaro Negredo, Rodrigo Moreno, André Gomes y compañía, de los que ha sacado mayor plusvalía de lo que invirtió, pero el paso de los meses ha confirmado que sólo piensa en los números, como muy bien afirmó Cesare Prandelli, como muy acertadamente desglosan nuestros colegas de Súper. Y el fútbol es mucho más que coger una calculadora, es así en todo el mundo, China incluida; es pasión y amor a unos colores y de eso nos sobra en esta querida ciudad. Nos ha tomado el pelo, nos han engañado, está faltando el respeto a la grada y a un club casi centenario. El Valencia no se merece esto. Este escudo es inmenso y volverá a presidir los mejores campos de Europa pero, para que esto sea posible, haga el favor, venda y desparezca, aunque desparecido ya está porque es incapaz hasta de dar la cara. Amunt sempre.

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