Año de luz

Manuel Huerta

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Despedimos 2016 haciendo balance básicamente, de la situación económica, que es la que impregna todos los demás parámetros de una sociedad moderna. Un repaso optimista en cuanto que se consolida una lenta pero vigorosa recuperación de nuestra economía, que abre un rayo de luz en el túnel en el que durante ocho interminables años, muchos españoles hemos convivido con la angustia y la desesperación de no encontrar una ocupación estable que nos proporcionara tranquilidad para afrontar, ni siquiera a veces con dignidad, una vida de calidad.

Ese tímido pero ya constante hálito de luz proporciona además, un hilo de esperanza en un futuro más confortable, no exageradamente ilusionante, aunque sí despertador de oportunidades accesibles para equilibrar la autoestima perdida en muchos casos. Claro que todavía tenemos amenazas que afrontar, sobre todo para aquellos que se creen los mensajes publicitarios de determinada «gente» política, de sus voceras en modo pantalla de televisión o en el de irresponsables aspirantes a «pedrojotitas» y de los que apoyan a estos, que solo saben vender los odios y rencores de los que se nos presentan además como víctimas.

Sin embargo, esa «mayoría silenciosa» que sigue marcando el camino democrático en las urnas, rebosante de sentido común y regularidad en conseguir el objetivo de volver al tiempo pre-Zapatero, aquel que era el de una sociedad de bienestar generalizado, va a enfrentarse durante 2017 a viejos y difíciles retos, entre los que se distingue precisamente, la reconstrucción del malherido PSOE, algo necesario e imprescindible para que continuemos siendo un país en régimen de libertad y justicia.

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Y también el nuevo año se nos va a presentar como un escenario de nuevas y sólidas oportunidades para recuperar la estabilidad emocional, dejar atrás el sufrimiento personal y consolidar proyectos de vida coherentes y sensatos, y fundamentalmente cómodos. Un ejemplo de esto último es este diario digital, renacido prácticamente de la nada, sin duda fruto del esfuerzo por encontrar y rodearse de un grupo de personas que supuran compromiso y talento, puestos al servicio de un objetivo común y alejados de la espúrea carrera de una competición sectorial que no nos interesa en absoluto.

Un nuevo año en el que instalarse en la normalidad vital, difundiendo sin vacilaciones desde esta humilde plataforma de comunicación, nuestro crecimiento exponencial, sostenido con un trabajo basado en la veracidad, la vocación de servicio, la creatividad y nuestra defensa a ultranza de las reglas que rigen nuestro Estado de Derecho, nuestra Constitución y sobre todo, a la familia como vínculo afectivo y modelo de progreso social.

Quiero terminar con mi sincero agradecimiento a las personas que cada día hacen posible esta renovada aventura profesional. A Nacho Cases, a Raquel González, a Miguel Ortiz y a Pedro Hermosilla; a nuestros «legendarios» opinadores Susana Gisbert, Enrique Arias y Juan E. Daroqui; a la genial Noe Martínez; a Luis García, a Ricardo Sánchez; a mi amigo Benito Pavón; y a Vicente Torres, Diego Fierro, Pedro H. Pineda y a Antonio Gil-Terrón Puchades, a todos, Feliz y reconfortante año 2017.

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