Carta al ministro de Educación

Pedro Hermosilla

Carta abierta de un docente al señor Ministro de Educación.

Apreciado ministro de Educación y demás mandamases:

Ha llegado a mis oídos que se están reuniendo para confeccionar una ley educativa que dure un poco más que un brasero de papeles y que palíe las carencias educativas actuales. Muy bien, por algo se empieza, mucha suerte a todos.

Déjeme expresar, muy a mi pesar, que no soy demasiado optimista del resultado. Le expondré, si usted me lo permite, las causas de esa desazón que, como docente, se acrecienta y echa raíces con cada nueva ley educativa con la que ustedes, los políticos, nos obsequian cada dos por tres.

1.- Quienes deben estar en las mesas de negociaciones no son ni sindicatos, ni políticos, ni demás fauna que dependa de un voto para su subsistencia, sino docentes. Gentes que se parten el pecho día a día con sus alumnos y que tienen una visión concreta y objetiva de la problemática en las aulas; directores de colegios e institutos y rectores universitarios…, si me apura algún neurólogo que otro.

2.- Los colegios deben ser centros de excelencia cultural y de formación académica y no un recurso para solucionar los problemas de “aparcamiento” de las familias. Ustedes controlan horarios, ustedes controlan espacios, ustedes pretenden ahora controlar hasta las tareas que se tienen que mandar a casa o no. Cuando la inmensa mayoría no conoce el sabor del polvillo que deja la tiza en los dedos.

3.- Ustedes nos hablan de metodologías modernas, de criterios, de estándares de aprendizaje, de competencias, de inteligencias múltiples, de cooperativismo, de trabajo por proyectos, de globalización de enseñanzas y contenidos, de motivación. Cuando no son conscientes, o no han querido serlo, de que la verdadera motivación del aula empieza por la del maestro, independientemente de los métodos que utilice, que ya les digo que son todos.

4.- Ustedes nos tienen todo el día rellenando informes y papeles que no sirven absolutamente para nada que no sea calmar su gula pantagruélica por la burocracia y su mentira sociológica, restando mucho, mucho, mucho, tiempo y energía a lo que verdaderamente importa y hace avanzar los resultados en nuestros niños: la preparación, la búsqueda, la investigación educativa para un alumnado en concreto, para un ambiente en concreto, para unos conocimientos y capacidades en concreto.

5.- Ustedes nos bombardean año tras año con currículos laberínticos, inexplicados e inexplicables para mayor gloria de las empresas editoriales, es decir, tratan algo tan sagrado como el futuro de nuestra sociedad como un negocio. ¿Llegará a esclarecerse alguna vez la relación entre editoriales, grupos de opinión, empresas, fondos europeos y grupos políticos? Cuando lo realmente efectivo sería currículos cortos, claros, concisos y fácilmente evaluables. ¿Qué tiene que saber hacer este niño para superar este curso? Si lo piensan bien cabe en un folio; tengo programaciones que superan las 190 páginas llenas de banalidades. Enhorabuena que me doy porque me han quedado muy bonitas, para exponerlas, pero ni yo, ni ustedes, ni el 99,9% de la comunidad educativa las lee, las utiliza como herramienta o les sabemos sacar partido. Repito, cabe en un folio por asignatura y con márgenes anchos.

6.- Ustedes utilizan la escuela – o lo intentan- como creadora de opiniones concretas. A los alumnos hay que enseñarles, o mejor darles las herramientas, para que piensen y saquen conclusiones, sean las que a nosotros –ustedes- les gusten o no. Se sacan asignaturas de la manga para parecer más o menos progresistas, más o menos conservadores y así sacar pecho delante de sus electores. Los niños no les votan, olvídense de ellos, dejen a los niños en paz.(Pink Ployd)

7.- Ustedes que dicen que pretenden inculcar los valores de democracia y libertad en los colegios, obligan a los niños (o casi) a ir a tal o cual colegio, dificultan la creación de centros mono, bi, tri, o plurilingües, dependiendo a qué grupo político deben de contentar o quienes tienen que echarle una mano con los presupuestos. Amenazando vía conciertos o subvenciones.

8.- Ustedes nos obligan a dar tres o cuatro clases distintas a la vez porque alguien les ha metido en la cabeza que a los niños se les clasifica por edad, como si fueran terneros, y no por evolución cognitiva y académica. No es cuestión de ratios, no; es cuestión de homogeneizar las clases y liberalizar los espacios por niveles. Vuelvo a la programación de un folio, eso les aclarará a qué me refiero.

9.- Ustedes no han encontrado todavía la solución de unos chavales que abandonan el sistema educativo, no les dan ninguna salida clara vía formación profesional o crear un sistema de inclusión en el mundo laboral por medio hacerles “aprendices” en la empresa pública o privada.

10.- Ustedes obligan que para corregir a un chaval disruptivo, que pegue, que amenace, que no permita desarrollar el proceso educativo de una manera sosegada, cordial y cómoda a sus compañeros, haya que hacer más papeles que en un juicio sumarísimo. No han encontrado una solución porque creo que no les conviene políticamente.

Creo que con diez puntos, por ahora, es suficiente. Les deseo de corazón que esta vez acierten por el bien de nuestros hijos, del futuro de nuestra sociedad y de la dignidad que esta profesión merece.

Espero escribirle otra carta dándole a usted y, a quienes vertebren la nueva ley, la enhorabuena. Mucha suerte.

@pherza71

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