A flores y hierba fresca

Antonio Gil-Terrón

Podríamos decir que el amor no pesa, sino que al abrazarlo nos hace ligeros y eleva.

Podríamos decir que el amor huele a primavera, a flores y hierba fresca, y que su sonido es como el del viento arrullando en verano a una verde arboleda.

Podríamos decir que el amor sufre pero no se queja; que abraza pero no aprieta.

Pero en realidad no podemos ver el amor; ni olerlo; ni tocarlo; ni hay un laboratorio capaz de analizarlo.

Luego bien podríamos decir que el amor no existe; que es imaginario; pero tan solo lo dirán aquellos que nunca merecieron el regalo de experimentarlo.

No podemos ver a Dios; ni olerlo; ni tocarlo.

@elvelorasgado

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