Valencia

2-2. El peor Valencia de la historia

El sistema de Prandelli hace aguas con una defensa incapaz y un centro de campo inexistente 

Manuel Huerta.- Si lo que hemos visto en Mestalla ante el Málaga, con necesidad imperiosa de ganar, es el sistema que Prandelli quiere implantar, el Valencia y los valencianistas podemos considerarnos descendidos. Si la grada aplaude a un organizador de juego que no organiza, si alguna prensa destaca la actuación de Rodrigo por marcar un gol después de media vida sin hacerlo, si se tacha de notable la actuación de Garay al que le han rematado desde todas las posiciones posibles, este equipo está condenado.

El Málaga mereció llevarse la victoria de Mestalla por algo muy simple: fue el único de los dos equipos que lo intentó. Y lo hizo desde el pitido inicial, buscando el flanco más débil de la triste zaga blanquinegra, la banda izquierda con Siqueira de adorno navideño. El equipo de Juande Ramos, con seis bajas importantes en el once titular, jugó a placer, controló el centro del campo y creó siempre mucho peligro por ambas bandas, mucho más por la derecha de su ataque, con Ontiveros convirtiéndose en estrella ante el defensor del Valencia.

El juego se desarrolló casi siempre en terreno local, como quiere Prandelli, con el equipo contrario dominando el tempo de juego y llevando siempre la iniciativa, pero ni hubo seguridad defensiva ni salidas rápidas al contragolpe, como quiere Prandelli. El 5-3-2 no le funcionó en ningún momento del choque, en parte, porque los hombres de Ramos se plantaban con suma facilidad en las inmediaciones de la frontal. El Málaga golpeó con prontitud, minuto 3, cuando Pablo Fornals empaló un balón suelto tras un rechace para hacer el 0-1.

No tuvo tiempo de plantearse la ventaja porque sólo tres minutos después Rodrigo hacía el empate al rematar de cabeza un saque de falta lateral de Parejo. Es lo único positivo del centrocampista madrileño. A partir del empate, llegaron los mejores minutos, por decir algo, del Valencia. También fueron los peores minutos de la Curva Nord, increpados por el resto del graderío al elegir el peor momento para su protesta. Tocó el Valencia con algún criterio hasta el segundo gol. Medrán remachaba de derecha un rechace en el área malaguista en el minuto 33. Y hasta ahí.

El equipo de Prandelli desapareció del campo, medroso, inferior, arrinconado por el Málaga. En la segunda mitad la posesión de los de Ramos fue del 70 por ciento. El Valencia encerrado, sin que su, en teoría, hombre más importante, Parejo, asumiera su rol de conductor, de enlace, de distribuidor de juego. Y encima se fue ovacionado al ser sustituído, increíble. La zaga nerviosa, descolocada, dejando siempre abierto algún pasillo para la combinación visitante.

El Málaga apretó y apretó y consiguió su justo aunque escaso botín en un rechace que cayó a los pies de Pablo Fornals, que hizo el empate cuando quedaban segundos para terminar el encuentro.Y Mestalla impasible. Hay mucho peligro con Lim al frente. El camino está señalizado con los números 1,2,3…

Datos del partido.- 

Valencia CF: Diego Alves, Cancelo, Garay, Mangala, Abdennour, Siqueira (Gayà, m.58), Mario Suárez, Medrán, Parejo (Fede, m. 69), Munir (Santi Mina, m. 84) y Rodrigo.

Málaga CF: Boyko, Rosales, Miguel Torres, Mikel, Ricca, P. Fornals, Camacho, Ontiveros, Juanpi (Jony, m. 68), Chory Castro (Duda, m. 62) y M. Santos (En Nesiry, m. 77) .

Goles: 0-1: M. 3: Pablo Fornals. 1-1. M. 6: Rodrigo. 2-1. M. 33: Medrán. 2-2. M. 93: Pablo Fornals.

Árbitro: Iglesias Villanueva (comité gallego). Amonestó a Rodrigo, Joao Cancelo, Medrán, Garay, Abdennour del Valencia CF.

Partido de la decimocuarta jornada de Liga, disputado en Mestalla. Se guardó un minuto de silencio en memoria de la que fuera alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. La Fallera Mayor de Valencia, Raquel Alario, y Clara Parejo, Fallera Mayor Infantil, realizaron el saque de honor después de que las Fallas fueran reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La Sociedad Musical La Esperanza de San Vicent del Raspeig (Alicante) recibió al equipo a su llegada al estadio y amenizó el descanso del encuentro, incluso a pesar de la mala educación de los de la Curva esa.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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