Opinión

¿Facebook=Cara de libro?

Pedro H. Pineda

Tú que sabes más que yo, caro amigo, ¿me podrías traducir al español la palabra inglesa “Facebook”? Lo he buscado por internet y hay -como casi siempre- opiniones para todos los gustos. O sea, que no me aclaro. La que más me ha convencido ha sido esa que apunta que en algunas universidades americanas se repartían unos libros para que se pegasen en ellos las fotos de los compañeros -a tamaño carné-, sirviendo para conocerlos físicamente, al tiempo que se iban anotando sucesivos detalles que, poco a poco, iban conformando la personalidad del “tío” de la foto, o lo que es lo mismo, la visión que teníamos de ellos.

He querido documentarme para compartir contigo mi visión de la red social “Facebook”, pero me temo que voy a tener que manifestarme sin tener que poner “Cara de libro”, ni se me quede “la cara como a un muerto”. O bien que quiera disimular y ponga “cara de póker”. O que, Dios no lo quiera, no me entiendas o no lo compartas y me llames “caracul…”.

Para no divagar más, ¿sabes que voy a hacer? Mira, abriré mi página de Facebook y compartiré contigo lo que veo. Y hablando de ver, veamos.

-Aparece mi foto y se me pregunta: “¿Qué estás pensando?” Y yo me respondo en mi interior: ¡y a ti que te importa, Sr. Facebook! Cuando tenga algo que decir y que sea de provecho para mis amigos, lo diré sin presiones de ningún tipo. Y menos, el que todo el mundo se entere de lo que estoy pensando cuando abro mi Facebook. No quiero que alguien se me desmaye, je, je…

-A continuación, vienen los cumpleaños de todos aquellos que conozco, de los que conocen los que conozco, de los conocidos de los anteriores, y de algunos más que se cuelan sin que nadie los haya invitado. Y en cada una de esas entradas las felicitaciones de todos y cada uno de los amigos del cumpleañero, con las alabanzas propias de los susodichos, sin que podamos ver la “sinceridad” de sus palabras. Ni la cara que se les queda al escribir lo que no sienten.

-Más adelante, o mezcladito, los mensajes que se comparten. Yo me pregunto a veces: ¿pero a mí que me importa el vídeo de los perritos graciosillos, el de ese que se cae de una escalera a una piscina, el de la manera de ganar fácilmente dinero, el de aquel invento, el de esa receta apetitosa, etc., etc., etc., Y se me pone “cara de asombro” ante tantas recomendaciones.

-Luego, o mezclado con lo anterior, la publicidad encubierta de todo tipo de comercios: grandes almacenes, boutiques, restaurantes, ciudades, viajes, … Yo elijo no ver más este tipo de mensajes y que si quieres arroz, Catalina. Encima tiene el Sr. Facebook la caradura de preguntarme el por qué lo he borrado.

-Para no cansarte, amigo mío, te diré que cada vez entro menos a esta red. No puedo perder mi valioso tiempo en leer tonterías y tragarme todo aquello que se me ofrece. Cuando tenga algo que comunicar, tengo el teléfono y el mail de mis amigos. Y si no hay otro remedio, lo cuelgo en el Facebook y allá se las apañen.

Me despido “con cara de no muy buenos amigos”. Aunque para tí todo lo contrario, que lo eres de verdad. Los “cara de libro”, son otros. Aunque también es cierto que “ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Que todo hay que decirlo, ea.

 

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