¿Se puede?

Pedro H. Pineda

Hola, muy buenas. ¿Se puede?

Querido amigo: -perdóname que te llame así desde ahora-

Como soy nuevo en Informa Valencia y he sido invitado a formar parte de su prestigiosa plantilla de colaboradores, – ¿he sido invitado o me he invitado yo? No lo sé, quizá las dos cosas-, es justo que los lectores sepan algo del que, según él, quiere ser su amigo.

– ¿Y quién es usted, si se puede saber?

Fácil. Me lo pones fácil, querido amigo. Soy… un jubilado.

– ¿Un jubilado de qué?

Pues, primeramente, mi profesión se llamó “Maestros de Primera Enseñanza”, más tarde se le colocó el rimbombante título de “Profesores de EGB”, algo más adelante se les dividió en Profesores de Primaria o Secundaria… ¡Qué sé yo! A mí me gusta decir que fui Maestro de Escuela, que es como se ha llamado siempre a los de mi gremio. O sea, uno de esos seres con verdadera vocación que han dedicado su vida a enseñar y a educar -lo que han podido o le han dejado- a generaciones de niños y adolescentes. Por poco no me alcanzó la tan utilizada frase “pasas más hambre que un maestro de escuela”, aunque a punto estuve, pues mi primer sueldo fue de 1.500 pts. / mensuales -unos 9 Euros-. Uno de estos días te cuento batallitas de aquella época “heroica”. Ahora, vamos a lo que vamos, que para contar cosas creo que habrá tiempo de sobra, sobre todo, si tienes el valor de aguantarme, querido amigo.

– ¿Y qué hace un jubilado de la enseñanza en un sitio como éste?

Pues te diré. En la provincia en dónde nací sólo había dos carreras que estudiar: Magisterio y Perito de Minas. Yo elegí la primera que, además, parecía coincidir con lo que me gustaba. Pero ya entonces yo me sentía atraído por el Periodismo. La atracción se cayó por su peso; más bien, por la falta de medios de la familia para costear gastos. Casi un mozalbete, leía con ansias de saber, los periódicos de la época: ABC, YA, DÍGAME, MADRID, cualquier publicación que cayese en mis manos, casi “robadas” de un Círculo Recreativo de mi localidad, al que acudía de tapadillo para, en cualquier rincón, leer las noticias y crónicas de aquellos inolvidables maestros del periodismo. Tenía especial predilección por las crónicas de toros que en ABC estaban a cargo de Antonio Cañabate. Creo, querido amigo, que ya estás pensando que soy un poco “rarete”. ¿Crónicas de toros? Si no sabes quién fue el gran Cañabate es que no te puedes explicar lo que te cuento. Pero prometo hacerlo, que, si usted me lo permite, hay tiempo para todo.

Esta dualidad de vocaciones -magisterio y periodismo- ha hecho que, durante mi ya larga andadura por esta vida, haya sido colaborador de una revista local de mi pueblo, de una emisora de radio en mi servicio militar, de una televisión local valenciana y, sobre todo, actualmente, de varias actividades en la Redes de Internet. Coordino un portal local y costumbrista, dirijo una revista de información trimestral, tengo mi propio blog personal, confecciono y mantengo varias páginas webs, siempre de manera altruista y sin ánimo de lucro. (¿Así cómo vas a hacerte rico?)

– ¿No eres rico, Pedro?

¡¡¡Siiii!!! Siempre digo que mi mayor fortuna es mi familia. La comencé y construí con la que hoy día sigue siendo mi esposa -cincuenta años de casados se van a cumplir este 28 de octubre-, y con los cuatro hijos que Dios quiso premiar nuestra fidelidad. Ellos son mi fortuna, ellos son mis poderes. No tenemos un duro, pero somos felices. Cada uno con su carrera y con la ilusión a cuestas de vivir su vocación.

Pero…

Creo que es hora de cortar. A lo mejor te aburro. Mejor será que… mañana te cuente.

Saludos, querido amigo.

 

Se el primero en comentar on "¿Se puede?"

Deja tu comentario

No se publicará tu email


*