Te caben en los ojos dos praderas

Pedro Hermosilla / MALDITAS, BENDITAS PALABRAS

Te caben en los ojos dos praderas

del verde reluciente que reflejas.

¡Quién  bravo y fuerte toro fuera

para vivir allí, bajo tus cejas!

Si me miras me congelas,

si me ignoras me atraviesas.

¡Quién fuera  un  arrollo claro

para, fresco  y saltarín,

recorrer  aquellos prados!

Y  llegar hasta tu boca

en lágrimas de alegría

que saltaran como  locas

al rozarte a ti los labios.

¡Quién fuera el toro,

quién el arrollo,

que dentro tí viviera

en esos ojos rasgados!

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