Opinión

La tertulia: Valencia-Alavés

Miguel Ortiz / Pedro Hermosilla / Manuel Huerta

Espacio de análisis y comentarios post-encuentro de los partidos del Valencia en el que puede participar cualquier aficionado que lo desee, enviando su post a info@informavalencia.com durante las 24 horas siguientes a la finalización de la jornada o dejando su comentario en esta misma página

Miguel Ortiz.- Lo mejor: Lo que más me gustó del Valencia contra el Alavés fue la identidad del equipo con Voro al mando. El conjunto blanquinegro volvió a sus orígenes siendo muy solidario en defensa y protegiendo a Diego Alves. A destacar también el liderazgo de Enzo Pérez en el centro del campo, gran partido el del argentino tras su partido de sanción. Es un pilar fundamental en la medular, al igual que Dani Parejo que demostró una vez más su personalidad. Después de ser silbado injustamente por parte de la grada en la segunda parte cada vez que tocaba el esférico, asumió la responsabilidad de lanzar el penalti que supuso el primer triunfo en Liga de la escuadra de Mestalla. A eso se le llama personalidad… y collons.

Lo peor: Abrir la clasificación de Primera División y ver al Valencia en puestos de descenso a Segunda División. No se puede permitir que un club como el de la capital del Turia y con el calendario que tenía en el inicio de campeonato, haya sumado tres puntos de quince posibles.  Contra el Alavés, el juego desplegado por el equipo. La situación era muy delicada después de sumar cuatro derrotas consecutivas pero el cuadro blanquinegro tiene que dar mucho más contra un recién ascendido. Confío en que este triunfo suponga una inyección de confianza y tranquilidad para próximos compromisos.

El entrenador: Voro lleva unos registros inmaculados al frente del banquillo. Es el comodín. Sólo tuvo dos entrenamientos con sus futbolistas para preparar el choque ante los vitorianos… y victoria. También dirigirá al Valencia el domingo contra el Leganés en Butarque. Ya no vale dar pasos atrás, hay que escalar posiciones y colocar a esta entidad en el lugar que se merece en la clasificación. El nuevo entrenador de la escuadra de la capital del Turia –será oficial en las próximas horas- tiene mucho trabajo por delante.

Pedro Hermosilla.-  Los primeros tres puntos en el casillero, que se descorchen las botellas, pero con moderación que mañana hay que trabajar, no a lo Parejo sino a lo Enzo Pérez.

Champagne porque el Valencia actúa como un espumoso, que empuja cuando se descorcha agitado por la incombustible afición de Mestalla y se desventa a lo largo que pasan los minutos, cuando el equipo rival lo mece, lo duerme y lo acuna sobre el verde.

Anoche el Alavés es lo que hizo, pero afortunadamente esta vez (como dice Ortiz) salió cara. Cara según las leyes de la probabilidad sale un 50% de las ocasiones y eso no se lo puede permitir un club con la historia del VCF con lo que pesa el murciélago del escudo.Voro (el caballero de la mano en el pecho y de la flor en el culo), salvó los muebles una vez más.

El más torpe de todos, Parejo (que es un yerno bueno por modosito y tranquilo, un cuñado malo por cansino y aburrido; y un futbolista peor, por lo mismo) lo tuvo que meter; un penalti, sí, que tampoco es para tirar cohetes. Parejo es un futbolista de clase, un Curro Romero de las esferas, que te da una de cal y varias de arena, y que necesita una cohorte romana detrás para tapar los huecos que deja y los balones que pierde.

Estuvo Enzo Pérez que hizo de cohorte, de romano, de cartaginés y de Atila y todos los hunos, segando y cortando todo lo que se le acercaba por su parcela y, como un espartano, cuando no había enemigos cerca los iba a buscar. ESPARTA.

Muy bien Montoya, lateral defensivo que tapó la vertiginosa banda izquierda del Alavés que disparaban con balas (magnífico Theo) y no dejaba espacio, debe ser el lateral del Valencia. Cancelo demostró anoche que su sitio está de medio campo hacia arriba.

Munir, voluntarioso en la presión, una y otra vez, a pesar de que sus compañeros no lo acompañaban la mayoría de las ocasiones, se quedaba solo como un niño peleando el balón que corría de lado a lado por la línea defensiva del conjunto vasco. Pero ya está, le pese a quien le pese, no es Alcácer. A día de hoy mal negocio, Suso.

La primera piedra está puesta. Voro ha cumplido. Ahora le toca a Suso traer un entrenador que sea entrenador, trabajar conceptos defensivos, trabajar la manera de sacar el balón y que el balón circule por el centro del campo… y apretar el culo hasta diciembre. Una vez allí “desfacer” los entuertos de una planificación desastrosa en el mercado de invierno. No hay fondo de armario en el banquillo y los cuatro delanteros con los que cuenta el equipo son clones unos de otros, se necesita otro tipo de delantero para tener variantes en el juego…si juegas a salir por banda y centrar balones no es normal que tu delantera la formen Papá Pitufo y Pitufina…continuará.

Manuel Huerta.- Como dice Miguel Ortiz al comienzo de su crónica de ayer, la suerte acompañó anoche al Valencia, menos mal. Esa suerte que en otras jornadas de esta liga le ha faltado. Y coincido plenamente con Pedro Hermosilla: Parejo es una rémora para el equipo. Ni un sólo pase en profundidad, ni un pase largo al hueco, ni bajar a buscar el balón para comenzar a organizar desde el círculo central, ni ordenar, ni mandar… Sólo toquecitos en corto y pérdidas, muchas pérdidas. ¿Que se atrevió a lanzar el penalti? ¿Que cobra?

Ante el recién ascendido Alavés de Pellegrino, por mucho que empatara en el Calderón y venciera en el Camp Nou, se vence con un autogol y un penalti en el minuto 87. Una victoria en 5 partidos y un panorama más que preocupante por todo, por la falta de entrenador, por el pasotismo deportivo del empresario asiático, por el calendario, porque no se juega a nada, por la defensa, porque no hay gol…

Y el equipo…, pues es un auténtico solar. Es lo que nos ha traído Peter Lim. Este es el proyecto deportivo que hay, no el que nos vendieron algunos. No es ya una cuestión de entrenador que, aunque pueda mejorar en cuánto a planteamiento táctico, no podrá hacerlo significativamente (puestos Champions) con la mediocridad técnica del 80% de la plantilla. Los constantes errores en la entrega, los fallos infantiles y de marcaje en el centro de defensa, la falta de apoyos tanto en defensa como en la creación y la ausencia de uno o dos hombres que desequilibren para conseguir ventaja en ataque me desesperan de este Valencia, al que no he conocido tan limitado de calidad individual y colectiva desde que comencé a verlo en Mestalla en 1966.

¿Entonces que hacemos? Pues yo conozco a tres amigos que antes de los partidos no dejan de rezar juntos para pedir por “su” Valencia. La era Lim nos ha convertido en un equipo menor, vulgar, de acompañamiento de la competición y cuanto menos tardemos en darnos cuenta de que el objetivo debe ser la permanencia, menos meses de sufrimiento tendremos pensando en antaño, cómo cuando fuimos grandes.

 

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