El horóscopo, ‘centinela de la hora’

Al signo del ascendente le llamaron “el que anuncia la hora” (horoskopos, en griego)

Adela Ferrer / ASTRÓLOGA

En la antigüedad, los astrólogos estudiaban los movimientos del cielo como presagios que, en sus religiones astrales, les servían para escoger días favorables o desfavorables para celebrar sus ritos, para la fundación de una ciudad, o para profetizar sobre asuntos generales que afectaban a todo un pueblo, como los ciclos de bonanza, las guerras, o la meteorología.

A partir del siglo IV antes de Cristo, en Mesopotamia, se empezó a aplicar este sistema de interpretación de las señales y marcadores astrales al conocimiento del destino del individuo. Para ello, se fijaron fundamentalmente en la constelación ascendente, la que surge por el Este y que, como cambia más rápidamente que cualquier otra indicación astrológica en el cielo, (cambia de signo cada dos horas, aproximadamente) señala con mayor exactitud el momento preciso -y diferenciador- en el tiempo (y el lugar de la Tierra) del nacimiento de una persona.

Img. Adela Ferrer

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Así, al signo del ascendente le llamaron “el que anuncia la hora” (horoskopos, en griego).

Al principio, la palabra horóscopo sólo significaba lo que hoy llamamos “Ascendente”; mucho más tarde, en el Renacimiento, se adoptó la palabra horóscopo como significadora de la totalidad de la carta astral levantada para un momento y lugar específico y ésta es la acepción que actualmente se mantiene.

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