Opinión

Hermano sol, hermana Luna

Antonio Gil-Terrón

Siempre me ha llamado la atención que con lo grande que es el Mundo, el 98% de los “verdes” vivan apiñados en ciudades, rodeados del cemento y asfalto que tanto critican. ¿Acaso alguien les obliga a ello? Pues no; lo que ocurre es que ir de ciudadano “verde” está de moda, es políticamente correcto y queda chic.

Lo coherente en un “verde” sería predicar con el ejemplo, abandonar la civilización e irse a tocar la flauta en una cueva perdida en medio de la selva, sin luz eléctrica, agua potable, ni cobertura de telefonía móvil.

Un “verde” coherente fue Giovanni di Pietro Bernardone, un joven perteneciente a una rica familia de comerciantes, que no solo renunció a todos los bienes materiales, sino hasta de las propias ropas que vestía, quedándose desnudo antes de abandonar la vida urbana, para perderse en la Naturaleza.

Ese “verde”, honesto y coherente, que -alejado del mundanal ruido- escribió: “Loado seas, mi Señor, por el hermano viento, y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo, por el cual a tus criaturas das sustento… Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.”

Ese “verde” que se casó con la Pobreza; ese “verde” que predicó con el ejemplo…; ese “verde” que jamás empleó la violencia, el insulto, o la quema de contenedores de basura y autobuses urbanos, para imponer a los demás sus creencias.

Ese “verde” llamado Francisco de Asís, hermano del Sol, la Luna y las estrellas.

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Buenos días


La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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