Opinión

Careta de Ciudadanos

Jose Segura / LO QUE HAY

Sabíamos desde el principio que Ciudadanos es un partido disfrazado con careta. No de muy buena calidad, por cierto, pues dejaba al descubierto fácilmente su inclusión en una derecha pura y dura. Ahora, tras la firma del pacto con el PP, esa careta se ha caído del todo, dejando a la vista la insuficiencia social de sus propuestas.

Y es que todavía hay gente que no comprende la necesidad de alejar al PP del gobierno por una larga temporada. Lo suficiente para que sus modos se refrenen, destierre conscientemente la corrupción de sus filas, participe positivamente en la vida de toda la sociedad y comprenda, de una vez, que su visión de la política es radicalmente injusta.

Sólo por eso, no es admisible el susodicho pacto, al que Ciudadanos no debería haberse sumado, según las propias declaraciones –hasta hace pocos días- de sus líderes y en consonancia con lo prometido a sus votantes, cuando prometían no aliarse nunca con Rajoy, fundamentalmente por la corrupción de su partido y por las causas penales en curso contra miembros del partido conservador o contra su propia organización.

El pacto firmado es un compendio del todo a medias. Baste fijarse en su visión sobre la independencia del Poder Judicial, en la que se contempla que los propios jueces elijan a 12 de los miembros de su Consejo, pero dejándose la reserva de elegir a los ocho restantes desde las instancias políticas. Y así todo. Un sí pero no.

Y además, Ciudadanos se ha sumado al bastardo discurso de trasladar al PSOE la responsabilidad de que se pueda o no formar gobierno. Una de las falacias más hipócritas de nuestra todavía incipiente democracia. Todo un ataque a un partido que defiende todo lo contrario de lo que define al PP y ahora a Ciudadanos. Trasladar al partido socialista esta responsabilidad, eludiendo la propia de Rajoy como único responsable del intento de formar gobierno, es una vergüenza. Eso sí, capaz de calar en parte de nuestra sociedad, sobre todo en aquellos que van a lo suyo y no piensan en los demás. En los que no se sienten afectados por la pobreza de tantos y tantos españoles. En los que no valoran los servicios públicos porque no los necesitan. En los que, por egoísmo, son capaces de vender su voto al diablo.

El PSOE dice hoy que nanay, que no. Quedará así la investidura en el aire y, probablemente, seguiremos sin gobierno. Una situación preferible a tener que aguantar cuatro años más las torpezas y las mentiras que han sustentado el gobierno del PP.

Se abrirían así diferentes opciones: puede que alguien se abstenga, en número suficiente para permitir la investidura más adelante; o que la izquierda actúe de una vez de manera proactiva, lo que no parece probable; o, finalmente, que vayamos a unas terceras elecciones.

Y ante esas posibles nuevas elecciones sólo un aviso: ese hartazgo manifestado aparentemente por gran parte de nuestra sociedad, que se vería incrementado al máximo si las votaciones se celebraran precisamente el 25 de diciembre, nos llevaría seguramente a un nivel hasta ahora desconocido de abstención en unas elecciones generales. Y eso es lo que pretende el PP, perfecto conocedor de que es el único partido que cuenta con una gran fidelidad de sus acólitos. No sería de extrañar que si nos toda votar el día de Navidad, el PP obtenga una mayoría absoluta o casi.

Así está la cosa. Y en Ciudadanos lo saben. Como se sabe en todos los ámbitos de la política. La derecha de nuestro país, a la que todavía le falta un par de vueltas democráticas, no es de fiar. Piénsate tú si prefieres unas terceras elecciones o que Rajoy nos vuelva a gobernar.

Twitter: @jsegurasuarez

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