Opinión

Envejecer juntos, amor

Antonio Gil-Terrón

Eres feliz -dentro de un orden- rodeado de esas pequeñas cosas con las que has vestido tu tiempo, en un legítimo intento de suavizar los vaivenes de una vida que no siempre fue amable.

Así, tus libros, tu música, las tertulias con un amigo, los aperitivos del domingo, salpican tu tiempo de horas felices, que hacen más soportable la realidad cotidiana. Y todo va sobre ruedas hasta que un día va y te enamoras o, más bien, te enamora el amor al pasar, poniendo tu hasta entonces equilibrada vida, patas arriba. Todo ha cambiado. Todo lo que hasta entonces te había colmado, pierde su sentido. Ya nada te llena… te sientes vacío y ansioso, porque el amor ha vaciado tu vida a cambio de no sabes realmente qué.

Ya no te apetece comer; no puedes dormir; la música, los libros, tus hobbies, te son indiferentes; tan solo ese maldito fuego interior que te devora las entrañas, mientras todo tu ser se ahoga en un mar de frustración y ansia.

En mis locos años de juventud escribí que “el amor muere porque los años y la convivencia diaria, lo ahogan y marchitan, transformándolo, y eso en el mejor de los casos, en cariño… y el cariño no es amor”; o al menos era eso lo que en aquellos momentos pensaba. Santa ignorancia la mía.

Y es que lo que entendía por aquel entonces como amor, no era más que el despertar del instinto básico de reproducción. La alarma del reloj biológico que incitaba al emparejamiento. Amor que no era más que puro e irracional instinto animal, y que a excepción de los llamados amores imposibles, era como una botella de champagne que estallaba en una explosión de doradas burbujas… hasta que se terminaba el gas. Porque indefectiblemente, el gas siempre se terminaba; tan solo era un problema de tiempo.

Hoy, desde la sabiduría que tan solo dan las canas, sé que el auténtico amor está en el cariño; ese sentimiento que sin exclusiones, estridencias ni prisas, con sexo o sin sexo, llena día a día tu vida.

El cariño, ese amor que no vacía, sino que completa nuestra existencia de una manera natural. Amor que suma.

“Envejecer juntos…” Posiblemente esta frase sea el compendio que mejor resume lo que es el amor auténtico; ese que lejos de dramas rocambolescos de telenovela, te llena, te sacia, desde la ternura generosa que tan solo el cariño diario da.

En cuanto al “otro” amor, el explosivo, ese que vacía y duele, tan solo decir que no puede ser bueno porque duele; y si no es bueno, tampoco puede ser amor; todo lo más, enfermiza obsesión.

NOTA: El post de hoy se refiere exclusivamente al amor de pareja y sus diferentes estados. Ese amor tórrido que ha inspirado a poetas, pintores, escultores, y músicos.

En el vídeo, Jon Secada nos da una muestra de lo que es ese amor que vacía, devora y trastoca al ser.

print
Comentarios

Agregar comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Buenos días


La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter