Entretenimiento

#LaMujerEsMaravillosa

La frase llegó a ser trending topic y a escalar hasta el cuarto puesto de los más usados

Marina Rico / BLOGGEANDO

De nuevo las redes me dan tema de que hablar. No sé si ha sido que por la llegada del verano, mi barco está más presto a navegar por ellas, o que la canícula altera las neuronas, pero lo bien cierto es que mi navío virtual no hace más que tropezar con cosas que distraen su apacible viaje. Para bien o para mal.

En este caso fue para las dos cosas. Para bien y para mal. O mejor dicho, para mal y para bien, por este orden. Y es que, como dice el refrán, bien está lo que bien acaba. Díganme si no.

Sucedió a media mañana del último lunes de julio. Entre los calores, las celebraciones a Galicia y a Santiago Apóstol y los agobios prevacacionales, se abría paso en las redes un hagstag escalofriante. #LaMujerEsBasura. Así como suena. Y esta navegante virtual y su barco se quedaron más helados que el Titanic cuando chocó con el iceberg.

Lo terrible es que semejante frase estaba cobrando tal fuerza que llegó a ser trending topic y a escalar hasta el cuarto puesto de los más usados, para espanto de propios y ajenos. No entiendo como alguien puede albergar tanto odio y misoginia para ofender a todas las personas –no solo a las mujeres- de ese modo. Pero aún menos entiendo que tanta gente lo siguiera hasta el punto de llegar a lo más alto.

Por suerte, hay gestos que la reconcilian a una con la humanidad, y rápidamente las redes se pusieron en alerta y contrarrestaron con el uso masivo de otro hastag opuesto, #LaMujerEsMaravillosa. En menos de unos minutos se abría paso y desplazaba al anterior, que ignoro si desapareció por la presión directamente o porque Twitter se vio obligada a eliminarlo de algún modo. O una mezcla de ambos.

Lo bien cierto es que simplemente por la reacción indignada pero pacífica de muchos internautas, esa grave ofensa a las mujeres y a todas las personas despareció del mapa. Y mi barco pudo esquivar el iceberg con mucha más suerte que el Titanic.

Así que hoy me congratulo de pertenecer a ese grupo de personas que aportan su granito de arena para que el odio no se adueñe de nuestras vidas virtuales. E invito a todos a que hagamos otro tanto cada vez que algún descerebrado tenga una ocurrencia de semejante cariz.

Como leí en un tuit: gracias, tuiteros, por poner cordura a la sinrazón.

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