Opinión

Italia en apuros, todos temblando

Jose Segura / LO QUE HAY

 

La economía de Italia, uno de los estados fundadores de la actual Unión Europea –entonces Comunidad Económica Europea-, está en apuros de un enorme calado debido al elevado nivel de morosidad de su banca. Un problema que puede salpicar al resto de los países socios y ocasionarnos a todos una nueva recesión.

Así, el total de créditos morosos de la banca italiana, situado en unos 360.000 millones de euros, significa nada menos que un tercio de toda la morosidad de la zona euro.

A este elevado nivel de deuda bancaria, se suma tanto la ineficiencia reconocida de las cúpulas de las entidades financieras italianas como la inoperancia de sus tribunales mercantiles, incapaces de dirimir justicia ante unas leyes tan intrincadas como las de ese país, obstaculizadas aún más por los cambios legislativos de la era Berlusconi.

Y en estos días, en los que se baraja si multar o no a España y Portugal por su incumplimiento del déficit pactado con la UE, resulta paradójico recordar aquellos test de estrés a los que se vieron obligados los bancos europeos al inicio de la crisis.

Mientras las cajas de ahorro españolas y algún banco que otro de nuestro país estuvieron en el punto de mira de aquella temida troika –formada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la propia Unión Europea-, que acabó con el rescate de entidades financieras tan relevantes como Bankia, nadie recuerda que se llamara especialmente la atención a la banca italiana, que ya andaba en serias dificultades. Agravio comparativo al canto. O abuso de poder.

Y ahora, lo que no se limpió en su día en Italia –se supone que con la intención de no desprestigiar el euro hasta la ruina-, amenaza con machacar otra vez la maltrecha economía, en especial la de los países del sur, que ya andan bordeando el límite de la quiebra técnica y generando una desigualdad social absolutamente injusta por los recortes ejecutados.

Esta nueva amenaza económica, que debe tratarse con la importancia que conlleva, vuelve a dejar a la Unión Europea con el trasero al aire. A las ya conocidas carencias de ideas políticas de consolidación fiscal y social entre los países socios, más las terribles e inútiles medidas de austeridad dictadas contra los países del sur, se une ahora la sospecha de amiguismo y conveniencia. La falta de control sobre Italia no tiene otra explicación.

Aunque no deberíamos alarmarnos, ya que nuestro ínclito ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, está presto a defendernos con ejemplos de valentía y astucia como poner la tirita antes de la herida, enviando un informe al Consejo Europeo que estudia nuestra probable multa, prometiendo subir el impuesto de sociedades a las empresas españolas como toda medida correctora ante el expediente sancionador que nos han abierto.

España sigue sufriendo. El Reino Unido se busca la vida por su cuenta. Italia se constipa. Aquí vamos a estornudar todos.

Twitter: @jsegurasuarez

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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