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Italia nos echa de la Eurocopa (2-0)

La selección pierde su cetro de campeón, su supremacía en el fútbol continental y deja una imagen clara de fin de ciclo

MH.- Una de dos: o Del Bosque no ha visto ni un sólo vídeo de la Italia actual o su capacidad técnica ha menguado tanto cómo el equipo que ha presentado en ésta Eurocopa. Quizás tanto cómo ya demostró en el Mundial de Brasil. El conjunto transalpìno fue siempre por delante en el tempo de juego y no sólo ganó con todo merecimiento sino que pudo hacerlo por mayor diferencia que la que reflejó el marcador al final del partido.

Nuestra selección fue siempre a remolque, muy inferior en el centro del campo, careció de recursos para cambiar el sino del encuentro y demostró nula creatividad para sorprender a la mejor defensa del campeonato. Hay un ciclo terminado, rebasado por las medallas de un pasado que ya no sirven para un exigente presente. Pero Del Bosque parece no querer reconocerlo, tal vez porque no sabe leer la realidad deportiva de una lista de jugadores que ya no aportan nada al combinado tricampeón.

Fin de ciclo

Es el final de muchos que han estado en esta Eurocopa y comenzarán los debates del estilo, de los jugadores que deben estar, de lo de siempre. Aunque de lo que hay que hablar es que España se suicidó ante Italia en una primera parte desastrosa, de las peores que ha hecho en los últimos tiempos. Tanto hablar de cambios, de sorpresas en los días previos y resultó que la sorpresa fue ver a Italia haciendo de España y viceversa. Ver para creer. Los de Del Bosque –curiosamente enfadado desde el principio por lo que estaba pasando– no se enteraron de nada de lo que estaba pasando. Ni tenían el balón, ni presionaban bien la salida del esférico de los italianos y estaban más pendientes de discutirle todo al árbitro, muy malo por cierto, que de hacer su fútbol.

Italia, por su parte, tenía muy claro lo que tenía que hacer y lo hizo a la perfección. Estar bien atrás y salir rápido arriba con Pellè como pivote bajando todos los balones. Así, volvió loca a una defensa española desbordada. Lo único que salvaba a la selección era De Gea que evitó un par de goles antes de que Chiellini marcara el 1-0 en el minuto 33 al aprovechar un error del portero y  la pasividad de la defensa española al lanzamiento de una falta que rechazó el meta y los zagueros tardaron siglos en ir a por Giaccherini y Chiellini que fue el que marcó. La cosa se le ponía muy fea a la selección que tuvo suerte de que De Gea volviese a intervenir con acierto para no irse al descanso con el partido perdido al sacar un balón a disparo de Giaccherini con una parada impresionante. Mientras eso hacía el portero, sus compañeros corrían detrás del balón y de los italianos y sólo dispararon una vez entre los tres palos. Fue Iniesta en un chut que Buffon paró sin problemas.

El descanso fue un alivio para los españoles mientras en el campo y en la tele, todo el mundo tenía la sensación de que el hundimiento de la selección era total. Los jugadores sabían que tenían que reaccionar en la segunda mitad y Del Bosque también. Pero el técnico continuó errando. Sentó a Nolito y puso a Aduriz junto a Morata para buscar más gol. Eso tampoco le funcionó. Tan sólo sirvió aumentar la  intensidad, algo que no pasó en todo el primer tiempo. La Roja comenzaba a llegar más por espíritu, por presión que por fútbol, mientras los italianos daban un paso atrás y buscaban la sentencia a la contra. Eder la tuvo, pero se encontró con un De Gea impresionante.

España apretaba y apretaba, pero las ocasiones claras no llegaban y cuando lo hacían, aparecía Buffon que lo paraba todo, hasta un cabezazo de Morata que el meta italiano paró casi sin querer. España confiaba en la remontada y a por eso se fue. Del Bosque quitó a Morata y dio entrada a Lucas Vázquez para abrir el campo, algo que debía de haber ocurrido desde el inicio. Ya no había ni sistema de juego ni nada, lo importante era marcar como fuese. Era un todos arriba intentando abrir el campo y con ello, la tupida defensa italiana formada por nueve hombres, todos menos Pellè y Eder. España era un querer y no poder porque cuando no se encontraban con el cuerpo del rival, lo hacían con Buffon que evitó que Iniesta marcara con un disparo desde fuera del área. Y así una y otra vez, todas las intentonas españolas quedaban en nada para desesperación de los jugadores de Del Bosque, incluido Casillas que estaba de pie al lado del banquillo, completamente nervioso.

El partido se le estaba poniendo muy cuesta arriba al equipo nacional que tiró de todo lo que tenía para buscar el empate. Piqué lo tuvo en dos ocasiones y en ambas se encontró con Buffon que cerró su partido con un paradón al azulgrana que disparó a bocajarro. Fue el canto del cisne español porque en la jugada siguiente vio como Italia marcaba el 2-0 en una contra que culminó Pellè. Era el minuto 91 y el final de una España que ha maravillado al mundo pero que, fiel a la filosofía del presidente federativo, no ha sabido regenerarse, desde el banquillo sobre todo.

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