Opinión

El desastre francés

Enrique Arias Vega / A CONTRACORRIENTE

En Francia compiten, en estos instantes, diferentes tipos de violencia.

Está la de los forofos del fútbol más extremistas, devastando el centro de algunas ciudades, agrediéndose entre ellos, atacando a los gendarmes y dejando un rastro lamentable de sangre y de heridos. Tal parece que estos sucesos hayan cogido por sorpresa a las fuerzas del orden, como si fuera la primera vez que suceden en acontecimientos deportivos.

Tenemos, también, la violencia del terrorismo extremista, Y, paradójicamente, desconcierta a todo el mundo que en un país blindado ante este tipo de atentados —de los que ha tenido repetida constancia— un asesino islamista pueda acabar con la vida de dos policías franceses en su propia casa. Un asesino, además, previamente fichado.

Se manifiesta, por último, el vandalismo de grupos radicales opuestos a las reformas laborales del Gobierno. Resulta triste y sintomático que una legislación que debería haber sido reformada hace tiempo, que mantienen a ultranza unos sindicatos reaccionarios y que obstruye el desarrollo económico del país encuentre tantos y tan encarnizados oponentes.

Gracias precisamente a su inmovilismo y a su decadente estructura económica, Francia conserva hoy día una industria obsoleta y, frente al dinamismo de otros países, su PIB sólo ha crecido un 0,5 por ciento anual de media durante los últimos ocho años.

Este es el país que gestiona, por decirlo de forma benévola, François Hollande, el peor presidente de todos los de la V República, y eso que no los ha tenido especialmente brillantes, que digamos, en estos 58 años.
Ante este desastre francés, epítome de una Europa asediada por el miedo exterior y sus propios fantasmas interiores, se entiende —aunque no se justifique— la frase de un amigo mío inglés, partidario del Brexit: “¿En esta Europa envejecida y caduca queréis que nos quedemos? Pues no sé qué ganaríamos si lo hiciésemos…”

Ante este deprimente panorama, todos los que creemos en la Unión Europea deberemos exigir modificaciones muy rápidas y muy profundas si no queremos que todo se vaya al garete.

@Enrique AriasVeg

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EL PLANTÍO

ES NOTICIA… Alcoy vuelve a rendirse a la espectacularidad de sus Entradas de Moros y Cristianos

ES NOTICIA… Alcoy vuelve a rendirse a la espectacularidad de sus Entradas de Moros y Cristianos


Alcoy ha revivido este domingo las batallas de la Reconquista con sus Entradas de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Internacional. La coincidencia con el fin de semana y la meteorología, que finalmente ha respetado el día más llamativo de estos festejos, contribuyeron al lleno absoluto, con miles de personas que ocuparon al milímetro balcones y aceras de las principales calles del centro de la ciudad. Tras la primera Diana, que empezó cuando apenas rompía el alba, arrancó desde El Partidor la Entrada Cristiana, que este año corrió a cargo de la Filà Navarros. Desde lo más profundo de los bosques del norte, envueltos en un halo de misticismo, hicieron su entrada las tropas del Capitán, figura que encarnó el veterano festero José Vicente Jornet. Le precedieron grupos de amazonas y bailes de sobrecogedores aquelarres, así como imágenes tan espectaculares como las que dejaron los Zanpantzar, procedentes en este caso del pueblo de Ituren. Estos personajes tradicionales de la cultura vasca, que anuncian la llegada del carnaval agitando sus cuerpos de paja y sus cencerros, deleitaron al público con sus movimientos y contundentes sonidos.
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