Opinión

Despreocupados

Susana Gisbert

Acabamos de empezar por enésima vez la campaña electoral. Tiempo de torpedearnos con encuestas y estimaciones de voto que cambian según el medio que la haga y el que la publique, según el día y según quien la interprete. Y que a veces resultan tan fiables como un adivinador televisivo de madrugada. Que cualquier día les comen el terreno, por cierto.

Pero mira tú por donde que, no sé si contagiada por ese virus encuesteril, me dio por ver los resultados del barómetro del CIS que –se supone- reflejan las preocupaciones de los españoles. Y, además de encontrarme con la sorpresa de que constan de un montón de listas, iguales o parecidas, que distinguen cosas tan sutiles como si la respuesta es más o menos espontánea, a quien comenzaron a dejar preocupada esas preocupaciones es a mí, que confieso que debo ser un poco tonta. O un mucho. Pero es que la cosa no es para menos.

Como la cabra siempre tira al monte, comencé buscando el lugar que ocupa la Violencia de Género. Me costó. Un triste puesto decimonoveno, y mucho que pensar si tenemos en cuenta la cantidad de vidas que se lleva cada año y la cantidad de mujeres que en silencio siguen sufriendo esta pandemia. Por el contrario, el terrorismo se lleva un honroso cuarto puesto, lo que tampoco es de extrañar viendo cualquier informativo. Lo que ya es más extraño es que en ese ítem se refiera a ETA, cuando por fortuna, ya hace tiempo que dejó de matar. Porque el terrorismo internacional tiene su propio ítem y ocupa un puesto por debajo del vigésimo. Recordemos, por cierto, que ETA mató en toda su historia, desde los lejanos años sesenta, a un número parejo al de mujeres asesinadas por Violencia de género desde 2003, año en que empieza el cómputo oficial de estos asesinatos. Para hacérselo mirar, la verdad.

Pero, masoquista que es una, seguí buscando. Arrimando el ascua a mi sardina, que es inevitable. Y me encontré a la Administración de Justicia en un triste puesto decimoquinto, como si esto tampoco tuviera mayor importancia. Me gustaría hacer llegar a las personas que responden a esas preguntas cómo van a hacer valer todas esas cosas que ponen en primer lugar si no tienen una justicia efectiva para reclamarlas.

Curioso que cinco puesto antes en el ranking esté la corrupción, y que importe un pepino que los mecanismos para destaparla y sancionarla estén hechos unos zorros. Y otro tanto cabría decir de las materias que ocupan el top ten, el paro, las drogas, la inseguridad ciudadana, el terrorismo, las infraestructuras, la sanidad o la vivienda. ¿Cómo piensan hacer valer esos derechos si la justicia se queda dejada de la mano de Dios –y, lo que es peor, de los españoles-? Pues así nos va.

Aún me quedaban más disgustos. El tema de los refugiados ni aparece, por más que el drama humano que estamos viviendo sea de proporciones cósmicas. Y la inmigración, donde quizás se haya incluido en parte, ocupa el puesto decimoctavo. Lo que me lleva a pensar en algo que se ha dicho de la época del nazismo, en que el resto del mundo miraba hacia otro lado, y que siempre me había resultado difícil de creer. Desazonador. Aunque más lo es que los problemas de índole social aparezcan en un triste vigésimo lugar. Y que temas como el racismo, la xenofobia o los problemas de la infancia brillen por su ausencia.

Y para poner la guinda, quise mirar la importancia que los españoles damos a los nacionalismos. Nada más y nada menos que el número veintiséis. Algo así como nuestro habitual resultado en Eurovisión. Para pensar en ello, y mucho, cuando ha sido la línea roja infranqueable que ha puesto palos en la rueda del carro de las negociaciones para formar gobierno.

Así que así me quedo. Preocupada por una despreocupación en algunos temas que a mí me parece más que preocupante. Aunque siempre me queda la duda de a quién preguntan los señores del CIS, porque a mí jamás me abordaron ni conozco a nadie que se haya visto en el caso.

Pero ahora ya tengo respuesta. Deben preguntar a los señores que debaten en la tele y aspiran a gobernarnos. Porque a esos ciertamente les importó poco la violencia de género, a dos de ellos exactamente nada, porque no se dignaron contestar a la moderadora que insistía con el tema. Y tampoco la justicia, a la que no aludieron ni de pasada. Y poquito sobre refugiados, por poner otro ejemplo. Eso sí, nos hablaron mucho de Grecia, que igual sale en el barómetro del mes que viene

Así que señores del CIS, miren a ver a quién preguntan. Y otro tanto les digo a los señores que aspiran a gobernar. Igual así nos va mejor. O tal vez sea mejor acudir a la Bruja Lola y sus dos velas negras. No lo descarto.

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(elmundo.es)

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