Valencia

Cáritas Valencia atendió en 2015 a 71.869 personas, de las que el 74 por ciento ya habían sido asistidas en años anteriores

La entidad caritativa sí que rescata personas. La memoria anual muestra su preocupación por la “cronicidad e intensidad de la pobreza”

AVAN.- Un total de 71.869 personas fueron beneficiarias el año pasado de los servicios de Cáritas Diocesana de Valencia y de ellas, un 74 por ciento ya habían sido atendidas en años anteriores, según los datos de la Memoria Anual de 2015 presentados hoy por la entidad caritativa con motivo del “Día de la Caridad” que se celebrará el próximo domingo coincidiendo con la solemnidad del Corpus Christi.

En la rueda de prensa, en la que se ha presentado el balance, han participado el director de Cáritas Diocesana de Valencia, Nacho Grande; el vicario de Acción Caritativa y Social del Arzobispado de Valencia, Jose María Taberner, y la secretaria general de la Institución, Fani Raga.

En su intervención José María Taberner ha destacado que “Cáritas quiere dar cuentas de su tarea, que le encomienda la Iglesia y la comunidad cristiana, para hacer eficaz y efectiva la atención a los más necesitados y los últimos”.

Por su parte, Nacho Grande ha asegurado que “Cáritas además de atender, acoger, integrar y acompañar a las personas más vulnerables de nuestra sociedad también tiene la misión de sensibilizar y animar a la acción”.

Asimismo, el director de la entidad ha advertido que “las situaciones de precariedad crecen en intensidad y cronicidad y, por ello, los beneficiarios de Cáritas necesitan ser apoyados más tiempo y precisan de un abanico de intervenciones más amplio, debido a la escasa protección social y a la precariedad en el empleo”.

Según han indicado en la rueda de prensa, las personas beneficiarias de Cáritas suponen el 2.6 por ciento de la población de la diócesis que han sido atendidas a través de algún programa social de Cáritas Diocesana o del acompañamiento de alguna de las 440 Cáritas parroquiales. Además, han destacado que un 33 por ciento de estas personas son menores de edad.

Parejas jóvenes, mujeres solas con hijos y personas inmigrantes

En cuanto al perfil de las personas beneficiarias, se mantiene la mayor presencia de personas de origen español, en un 53 por ciento, la mayor parte de ellas mujeres, con un 75 por ciento. Además, las personas que más demandan el apoyo de Cáritas son parejas jóvenes y mujeres solas con hijos, y personas inmigrantes. La entidad ha querido destacar que de las demandas de ayuda que se presentan a Cáritas, un 73 por ciento están realizadas por mujeres.

En relación con el derecho a la vivienda, 140 beneficiarios se alojaron en los 25 pisos habilitados por la entidad para personas migrantes y refugiadas y familias sin hogar. Respecto al derecho a un empleo digno y un salario justo, un total de 1.475 personas lograron una inserción laboral y 941 asistieron a uno de los 48 cursos de formación puestos en marcha por los Equipos de Empleo (50 en toda la diócesis) y las Cáritas parroquiales.

Por otro lado, en cuanto al derecho a la alimentación, Cáritas tiene 52 economatos que atienden a 8.102 familias y se han invertido 876.710 euros, lo que supone un 7.15 por ciento más que el año anterior.

Finalmente, en el derecho a la salud, las Cáritas parroquiales invirtieron un total de 85.642 euros en ayudas de farmacia y en el derecho a la educación, 501 adultos y 870 menores participaron en los 30 proyectos promocionales para la Familia y la Infancia en todo el territorio diocesano.

Para desarrollar todas sus actividades, Cáritas contó con 5.672 personas voluntarias que suponen el 98 por ciento de los trabajadores de la entidad. De estos voluntarios, que han crecido en un 49 por ciento en los últimos cinco años, el 75 por ciento son mujeres y la mayoría en edad laboral (70%).

Cáritas invirtió más de 4 millones de euros (el 65 por ciento procede de fondos propios) a través de las Cáritas parroquiales y sus programas con los colectivos a los que atiende como inmigrantes, mujeres en contexto de prostitución, personas sin hogar, familias y menores. Las ayudas de las Cáritas parroquiales se destinaron a las necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación y medicamentos.

Como conclusión, Fani Raga ha asegurado que “constatamos con preocupación que las personas que acompañamos mantienen una situación cronificada porque los factores que provocan la exclusión social y que provocan que las personas acudan a las puertas de Cáritas no se han resuelto”. “Necesitamos en estos momentos que se aumenten los niveles de protección social para que esto mejore”, ha añadido.

Ha destacado que “seguimos atendiendo un número muy elevado de personas en situación de necesidad primaria y por lo tanto nos vemos obligados a cubrir estas carencias que, por otro lado, constituyen un derecho fundamental que debería ser reconocido y atendido por los servicios sociales públicos”.

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