Valencia

El asesino estranguló a los dos hermanos de la calle Císcar y dijo a los vecinos que estaban de viaje

La autopsia confirma la muerte por estrangulamiento de los dos septuagenarios en su propia vivienda

iV.com.- Los dos hermanos que de 75 y 79 años, Araceli y Juan Carlos, que compartían vivienda en la calle Císcar de Valencia y fueron hallados muertos el domingo, murieron a estrangulados por su asesino que echó sobre sus cuerpos arena para gatos y llenó la habitación de ambientadores.

La Policía centra ahora las pesquisas en un “hombre corpulento”, el cuidador de los ancianos, que disponían de una situación económica muy solvente, ya que eran solteros, sin hijos y habían cobrado alguna herencia.

Según las investigaciones policiales, el cuidador habría comentado a los vecinos que los hermanos iban a marcharse de viaje. Pretendía, con todas las precauciones que había tomado para evitar los olores de los cuerpos en descomposición, llevar adelante su plan, que fue descubierto el domingo por el fuerte hedor que desprendía la casa.

Este martes, el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues, ha explicado que los dos hermanos septuagenarios fueron estrangulados, según se desprende de los datos preliminares del informe de la autopsia, que aún no está concluida.

Moragues ha destacado que la autopsia se ve dificultada por “el avanzado estado de descomposición” en el que se encontraban los cuerpos al haber transcurrido más de 20 días desde su muerte.

El delegado del Gobierno ha explicado que la Policía sigue “varías líneas de investigación” para aclarar la muerte violenta de estos hermanos y detener “cuanto antes” al autor de los hechos. Para ello, “se está comprobando con quién mantuvieron relación los hermanos sus últimos días y cuál era su vida cotidiana para tratar de establecer el móvil” del crimen.

Los cuerpos de los dos hermanos estaban maniatados, dentro de sendos sacos de dormir y en una habitación pequeña llena de ambientadores para tratar de camuflar “el hedor” que desprendían los cadáveres y que “no se notase entre los vecinos”.

Aún así, los vecinos detectaron el fuerte olor de los cuerpos “tras pasar 20 días en sacos y con este calor”. La cerradura de la vivienda estaba sin forzar y el caso está bajo secreto de sumario.

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