Opinión

La llama del valencianismo

Joan Benet Rodríguez

En los últimos tiempos, a los valencianos valencianistas, se nos está convocando a salir a la calle con bastante frecuencia para defender todo lo que es susceptible de ser defendido y defendible con respecto a nuestro reino de Valencia, sus tradiciones, cultura y por extensión, todos sus signos y símbolos de identidad.

Pero igual salir a la calle, salir a tomar la calle con un grupo reducido de personas y unos medios escasos, más bien dan impresión de mediocridad más que del movimiento sólido y fuerte que debería ser el movimiento valencianista.

Estamos en un punto de la historia del valencianismo, donde esperar un día o dos más para hacer algo en concreto y con cierto valor, no es demasiado importante, pues todas las instituciones públicas y privadas, (o casi), están tomadas por catalanistas que tan sólo tienen en su hoja de ruta, destruir a Valencia caiga quien caiga y pase lo que pase, y eso no lo han hecho en dos días, sino en toda una larga trayectoria, en toda una vida de comprar voluntades y saber atraerse para su causa al rival más débil entre los valencianistas, ante la mirada impasible de muchos traicioneros y vendidos que supieron y siguen sabiendo mirar a otro lado mientras que dejaban y dejan a Valencia hundirse cada vez más en un pozo del cual cada día es más difícil salir.

Y una trayectoria de décadas y con el poder en la mano, no se puede desmontar ni ganar saliendo a la calle todos los días y sin saber quién se hace cargo de ese movimiento, pues esa acción tan sólo nos llevará a través del desgaste físico, al cansancio, y con ello a la “desactivación” como valencianistas.

Este no es el momento de tomar la calle intentando organizar grandes eventos o esperando una afluencia masiva de valencianistas, pues por muchos y diversos motivos, el valencianismo está saturado de todo.

Este, como ocurre con las elecciones el día de antes de las misma, es el momento de la reflexión, el momento de hacer examen de conciencia, el momento de ser justos y racionales y saber discernir entre lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal para llegar hasta donde estamos. Este no es el momento de salir a “aplastar” al catalanismo, pues casi está pasando a ser parte del ADN de muchos valencianos, sino es el momento de actuar haciendo “guerra de guerrillas”, de ir ganando pequeñas batallas con las que conseguir adeptos para el movimiento valencianista, pues gente por esta labor hay muchísima, e ir avanzando sin prisa, pero sin pausa y así ir minando la confianza de los pancas e ir saliendo de donde nos encontramos.

Mientras quedemos un grupo de buenos valencianistas, el movimiento valencianista podrá resurgir, siempre que tengamos voluntad de ello, con un líder que encabece el movimiento y un grupo de incondicionales que pongamos a Valencia por encima de nuestros propios intereses. ¡Vixca Valéncia!

@Joan_Benet_rv

La flama del valencianisme

Per Joan Benet Rodríguez i Manzanares
En els últims temps, als valencians valencianistes, se mos està convocant a eixir al carrer en prou freqüència per a defendre tot lo que és susceptible de ser defés i defendible en respecte al nostre regne de Valéncia, les seues tradicions, cultura i per extensió, tots els seus signes i símbols d’identitat.

Pero igual eixir al carrer, eixir a prendre el carrer en un grup reduït de persones i uns mijos escassos, més be donen impressió de mediocritat més que del moviment sòlit i fort que deuria ser el moviment valencianiste.

Estem en un punt de l’història del valencianisme, a on esperar un dia o dos més per a fer alguna cosa, en concret i en cert valor, no és massa important, puix totes les institucions públiques i privades (o casi), estan preses per catalanistes que a soles tenen en el seu full de ruta, destruir a Valéncia caiga qui caiga i passe lo que passe, i això no ho han fet en dos dies, sino en tota una llarga trayectòria, en tota una vida de comprar voluntats i saber atraure’s per a la seua causa al rival més dèbil entre els valencianistes, davant la mirada impassible de mols traïcioners i venuts que saberen i seguixen sabent mirar cap a un atre costat mentrimentres que deixaven a Valéncia afonar-se cada vegada més en un pou del qual cada dia és més difícil eixir.

I una trayectòria de décades i en el poder en la mà, no es pot desmontar mi guanyar eixint al carrer tots els dies i sense saber quí es fa càrrec d’eixe moviment, puix eixa acció a soles mos durà a través del desgast físic, al cansanci, i en allò a la “desactivació” com valencianistes.

Este no és el moment de prendre el carrer intentant organisar grans events o esperant una afluència massiva de valencianistes, puix per molts i diversos motius, el valencianisme està saturat de tot.

Este, com ocorre en les eleccions el dia de davant de les mateixes, és el moment de la reflexió, el moment de fer examen de consciència, el moment de ser justs i racionals i saber discernir entre lo que hem fet be i lo que hem fet mal per a arribar fins a on estem. Este no és el moment d’eixir a “chafar” al catalanisme, puix casi està passant a ser part del ADN de molts valencians, sino és el moment d’actuar fent “guerra de guerrilles”, d’anar guanyant chicotetes batalles en les que conseguir adeptes per al moviment valencianiste, puix gent per ad esta llabor hi ha moltíssima, i anar alvançant sense presa, pero sense pausa i aixina anar minant la confiança dels panques i anar eixint d’a on mos trobem.

Mentres quedem un grup de bons valencianistes, el moviment valencianiste podrà resorgir, sempre que tingam voluntat de fer-ho, en un líder que encapçale el moviment i un grup d’incondicionals que fiquem a Valéncia per damunt dels nostres propis interessos. ¡Vixca Valéncia!

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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