Entretenimiento

El negro que le tocó un huevo a Hitler

Pedro Hermosilla / HISTORIAS PARA UN RATICO

El título parece un poco raro y rebuscado, lo es, pero solamente en sentido figurado, porque evidentemente el negro al que me refiero no le tocó el huevo,- léase testículo ,- al enano austriaco. Digo huevo porque corre la leyenda, ignoro si es cierta, de que Hitler era ciclán: palabro que en castellano significa que tiene un sólo huevo, testículo, cojón -qué extenso, variado y preciso es el idioma de Cervantes y que haya gente en este país que le moleste que se estudie; el inglés por ejemplo no tiene término para definir a los “monohuevos”, a un ciclán en inglés lo llaman “one balled man”. Prácticos ellos sí señor-.

Al lío. Pues resulta que en las olimpiadas de Berlín del 36, mientras aquí en España nos estábamos machacando a tiros unos a otros como verdaderos idiotas, todo estaba preparado para una demostración en el corazón de la Alemania nazi de la superioridad de la raza aria. Normalmente se le echa la culpa de que esto sucediera al COI, dada su querencia al bizcocheo; pero lo cierto es que los juegos ya estaban asignados antes de que Hitler se hiciera con el poder en Alemania.

Owens en 1936
Owens en 1936

Así que, por una vez y sin que sirva de precedente, los vamos a eximir de sus culpas, que no fueron tales. Hitler y el malvado Goebbels se encontraron como sin querer queriendo, con un elemento propagandístico a nivel mundial para dar a conocer al mundo sus trasnochadas teorías. Y a fe que no les salió del todo mal, porque quedaron en primer lugar del medallero por primera vez en la historia -pasteleo y árbitros caseros aparte-.

La alegría de Hitler no fue completa porque le había salido un grano en el trasero con el cual no contaba. Un grano negro en este caso: Jesse Owens. Él solito se enfundó delante de los hocicos del Führer cuatro medallacas de oro: 100 y 200 metros, salto de longitud y relevos ( 4 x 100). Tanto es así que se cuentan que el pequeño matón se negó a bajar a las pistas a entregarle las medallas a nuestro héroe de hoy, – es falso, dado que Hitler sólo entregó las dos primeras medallas de los juegos, tal y como estaba previsto-.

@pherza71

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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