Opinión

Basta de campaña electoral

Jose Segura / LO QUE HAY

Ya se nos hace duro acudir de nuevo a la nueva cita electoral, provocada por la falta de consideración ciudadana, para que encima se nos venga encima un enorme gasto, precisamente en el momento más inoportuno para nuestro país.

Y que en medio de este escenario los partidos políticos hayan sido incapaces –por dos veces- de reducir significativamente los gastos de campaña, me parece un agravio que acrecienta aún más la mala imagen de nuestros representantes.

Téngase en cuenta que gran parte de este innecesario gasto sale de nuestros bolsillos, mientras quedan sin resolver miles de situaciones provocadas por los recortes habidos durante esta inabarcable crisis, de la que millones de conciudadanos no han podido salir.

Una vez hecha la protesta dineraria, que por sí misma ya debería ser definitiva, conviene trasladarnos al terreno conceptual: ¿Alguien necesita en eta ocasión una nueva campaña electoral? Supongo que no.

Las caras de cartel son de sobra conocidas. Las intenciones de cada partido también. Los pequeños cambios, nuevas coaliciones y disputas pueden ser conocidos –como así es- a través de las noticias que difunden los medios de comunicación.

Y, en lo básico, cada votante tiene suficientemente claro a quién debe votar, tanto en función de sus propios intereses como de los colectivos. Definitivamente no necesitamos más gasto en campañas electorales, que además están enfadando de manera creciente a los que acudiremos a las urnas el próximo 26 de junio.

¿A qué viene entonces este exceso? Desde luego, no parece que sea para beneficiar a la ciudadanía, sino para que los partidos se aseguren, en la medida de sus posibilidades, tocar algo de poder.

Pues miren ustedes: el poder es nuestro. Y se lo transmitimos a los políticos para que lo ejerzan en beneficio del país. No para que dilapiden nuestro dinero una vez más.

En filosofía, como siempre impura, ya dijo Aristóteles que entre el exceso y el defecto se encuentra el término medio, donde radica la virtud. Aunque en esta ocasión, valga rebatir al gran padre de la filosofía arguyendo que no estamos para términos medios, que ni los propios políticos han sido capaces de alcanzar en su corta, lamentable y dilapidada legislatura, que ha acabado con un rotundo desastre.

No se entiende pues que su fracaso y su egoísmo político tengamos que pagarlo los ciudadanos. Es más que suficiente con que se despliegue la logística necesaria para llevar a buen fin la jornada electoral que se avecina. No hacen falta más campañas, ni más gastos innecesarios, ni más machaconeo propagandístico. Porque se mire por donde se mire, implica un insulto.
Twitter @jsegurasuarez

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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