Opinión

Morderse la tecla

Jose Segura / LO QUE HAY

Y digo tecla porque cuando se escribe no es cuestión de morderse la lengua, aunque la adaptación del dicho sea igualmente válida. Hay momentos en que conviene callar porque uno ha estado a mayor o menor distancia de los desaguisados de la corrupción publicitaria.

Contratos a dedo, previo concurso ya ganado; traiciones políticas de altos cargos que te han robado y vendido a terceros las ideas saltándose a la torera la Ley de Propiedad Intelectual; comisiones de las campañas que alimentan las cajas B de los partidos políticos ya desde la época del primer gobierno socialista; trampas empresariales en connivencia con las instituciones; y así hasta la saciedad.

Es la cara oscura –y también oculta- de la publicidad, en muchas de las ocasiones en las que se trata con en el sector público. Hasta catedráticos de universidad han habido que se repartían subvenciones con las agencias para emprender proyectos que no servían más que para engrasar bolsillos.

Pero por mucho que apetezca contar historias de este antiguo sistema de corrupción empresarial y política, conviene morderse la tecla y dejar la cosa en paz. Igual que antaño, ya está la justicia sacando los trapos sucios a la luz. Baste pues con eso.

Aunque no sólo la publicidad es colaboradora en enjuagues de dudosa legalidad. También el periodismo ha participado –y sigue haciéndolo- en similares malas prácticas. Porque como dijo hace años un famoso columnista y periodista de investigación, ningún milímetro de los periódicos es gratis. Algo que con el tiempo se ha hecho extensible a la televisión, la radio y los medios 2.0.

Así, cuando uno se retira de la profesión de publicitario y hace examen de conciencia, no se plantea si ha participado o no en asuntos de dudosa legitimidad, porque en realidad, el resultado del examen se circunscribe a si lo ha hecho poco o mucho.

Hoy es otro de esos días en que algún antiguo colega ha salido a la palestra de la corrupción. Un mal día para la profesión, consecuencia de actuaciones pasadas que nunca debieron tener lugar. Un día negro que deja en aguas de borrajas tanto código deontológico y tanta apariencia.

Twitter: @jsegurasuarez

print

Agregar comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Buenos días


La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter